<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907</id><updated>2011-09-26T10:37:47.333-07:00</updated><title type='text'>Cuentos y Relatos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>31</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-1845249415888430171</id><published>2008-03-31T21:51:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:22.217-08:00</updated><title type='text'>¡Denuncio Maltrato! de Alix Rosales desde Catania</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R_G_1YnDgUI/AAAAAAAAAG4/ABAV6sfunB8/s1600-h/37%20-%20Ojos%20gato.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184135569940382018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R_G_1YnDgUI/AAAAAAAAAG4/ABAV6sfunB8/s200/37%2520-%2520Ojos%2520gato.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Estoy estresado del ruído que hacéis chicos!, además que en esta casa nadie ha pensado que el mejor lugar no es siempre eso: el mejor. Veo todo deformado: narices abiertas, ojos que me dan miedo, bocas con enormes dientes. Todos como esférico. Creo me estoy enfermando. El otro día una chica me ha tomado unas fotografías, con el maldito flash que me dejó atontado, drogado por muchos días. Lo peor, es que me encuentro tan solo aquí, mi compañero se quiso esconder de todos estos maltratos y en lugar de protegerse, murió en el intento. ¡No quiero que me pase eso! Mas no puedo hacer ni decir nada: soy mudo como todo un pez que se respete.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-1845249415888430171?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/1845249415888430171/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=1845249415888430171' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/1845249415888430171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/1845249415888430171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/denuncio-maltrato-de-alix-rosales-desde.html' title='¡Denuncio Maltrato! de Alix Rosales desde Catania'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R_G_1YnDgUI/AAAAAAAAAG4/ABAV6sfunB8/s72-c/37%2520-%2520Ojos%2520gato.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-8648945660731232323</id><published>2008-03-31T04:11:00.000-07:00</published><updated>2008-03-31T04:15:34.077-07:00</updated><title type='text'>Los Otros- Cuento de Andrea Zurlo</title><content type='html'>&lt;a href="http://static.flickr.com/1076/1012774163_bdb06a168e_m.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://static.flickr.com/1076/1012774163_bdb06a168e_m.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo-Yo Ma, enfundado en su traje protector blanco con máscara, atravesó con gesto rutinario el alambrado electrificado de seguridad para comenzar un nuevo día de trabajo.Un largo suspiró le empañó el cristal de la máscara, mientras esperaba a que se abriera el portón blindado de acero resplandeciente y que la luz roja de alarma de la frontera dejara de parpadear. El panorama ante sus ojos hubiera sido aterrador para cualquiera pero, después de muchos años de servicio, su estómago y su espíritu se habían fortalecido y ya no sentía ni repugnancia, ni dolor, ni nausea, ni pena, ni culpa.Por alguna razón, tal vez como método de autoprotección, su mente siempre prefería divagar por el pasado obviando la realidad que lo rodeaba. A menudo, pensaba en la buena suerte del señor Shao, su hermano mayor, que vivía en un piso lujoso, del otro lado de la ciudad, con su vida limpia, aséptica y perfecta…¡Por pocos minutos de diferencia! Sí, porque Yo-yo Ma y el señor Shao eran mellizos, pero el señor Shao asomó su cabeza al mundo cinco minutos antes que Yo-yo Ma, decretando su destino.El Gran Nuevo Imperio Chino no admitía más que un hijo. Con cinco mil millones de habitantes no había lugar para más. La ley era clara: en caso de mellizos, si los padres no decidían desembarazarse del segundo niño (un modo burocrático de decir asesinar), éste estaba condenado, desde su nacimiento, a ejercer las labores más humildes, era retirado de su familia y tratado como un paria social, sin derecho a existir; si bien la ley, de manera objetiva y correcta, lo definía, sencillamente, "un Exceso", pero un exceso orgulloso de servir al Gran Imperio.Ahora bien, si miraba a su alrededor, debía considerarse un privilegiado, después de todo él vivía en el Gran Imperio, el único lugar habitable en todo el planeta. Sí, existían los respiradores artificiales, las lluvias verdes, el calor insoportable, el cielo gris…., pero él no había conocido lo que existía antes del Gran Imperio Chino, por lo que era un mundo perfecto así como era, ya que él ignoraba casi totalmente el pasado, porque es sabido que conocer el pasado no ayuda a construir el futuro. Era su abuelo el que le había hablado de los Europeos y de los norteamericanos. Su abuelo, Shao Ma, llegaba con su paso anciano a visitarlo al Albergue de Excesos donde creció. Era un anciano gentil que conservaba una cierta aversión hacia la modernidad y una pasión secreta por el pasado y la historia. Shao Ma no aceptaba las leyes del Gran Imperio, no aceptaba la falta de humanidad implícita en borrar a los niños como si fueran números, o confinarlos de por vida en el área W, de donde nunca saldrían, como su nieto. Lo único que pudo hacer su abuelo por Yo-yo Ma fue regalarle la memoria del pasado. Se sentaban en la pequeña sala de visitas y le narraba historias de tiempos lejanos que Yo-yo Ma escucha deleitado.Por su abuelo supo que los chinos emigraron durante años a Europa y América con la esperanza de enriquecerse, buscando una vida mejor. Se establecieron creando barrios chinos y conservando fielmente sus tradiciones y cultura, dando ejemplo de laboriosidad, sin contaminarse de las malas costumbres de los pueblos con los que tenían contacto. Los europeos eran un pueblo culto y rico, fueron conquistadores, colonizadores, impusieron su ley e hicieron guerras. Los norteamericanos también eran ricos, innovadores, exportaban su forma de gobierno, denominada democracia, y siempre controlaban el buen comportamiento de los demás habitantes del planeta, a fin de conservar la paz. Para estas personas, denominadas "occidentales", el mundo era felizmente seguro, como un balcón tranquilo desde donde observar un desfile, hasta que sucedió el Gran Debacle: dominados por el poder de las famosas y temidas Lobies, los gobernantes transfirieron todos sus bienes de producción al Gran Imperio Chino, premiando los méritos demostrados por este último, y los "occidentales" comenzaron su rápida carrera cuesta abajo. Mientras tanto, aquello que fuera la República Popular China se convirtió en el Gran Imperio Chino y, con una política de expansión sin precedentes, conquistaron las tierras a este, oeste, norte y sur de sus fronteras, impusieron su religión, sus leyes y su tiranía, el único modo de dar paz a un pueblo. "¡Para qué le sirve a uno saber que existieron los europeos! Para nada", meditaba Yo-yo Ma al tiempo que preparaba su equipo de trabajo. ¿Para qué les sirvieron a los europeos sus tan mentadas luchas sociales y sus derechos humanos, si fueron cancelados en un plif plaf? Era obvio que los europeos sufrían de alguna forma de autolesionismo que provocó su triste fin.Los norteamericanos, en cambio, reaccionaron e intentaron protegerse a su manera: se rodearon de muros y de escudos espaciales para defenderse, pero no consiguieron evitar la conquista económica, que, después de todo, es la única que cuenta. Además ya quedó ampliamente demostrado que los muros y las murallas no sirven para mucho. Por ejemplo, el Imperio había reforzado la Gran Muralla occidental con todos los medios de destrucción más letales; sin embargo, los pordioseros, los Otros, como los denominaba burocráticamente la ley del Imperio, seguían llegando y muriendo en las puertas del Edén.Yo-yo Ma miró a su alrededor antes de accionar el láser desintegrador."Europeos", se dijo observando los cuerpos que se apilaban sobre el suelo hi-tech de aluminio. Los conocía bien. Llegaban de a millares para morir allí, en la cámara de gas que rodeaba la frontera con Europa, desde los Urales hasta ese lago viscoso y verdoso, denominado con gran pompa "Mar Mediterráneo".Un dejo de lejana e impersonal compasión velaba el ánimo de Yo-yo Ma cuando recordaba las historias de su abuelo, pero su espíritu se había endurecido de mucho desintegrar cadáveres occidentales amontonados en pilas desesperadas y, después de todo, eran solamente "los Otros", esos que no somos nosotros. Era su trabajo.De repente, un murmullo lo distrajo. Procedía desde bajo algunos cuerpos. Yo-yo Ma estaba seguro de que eran de esos que clasificaban como alemanes, o algo así. Utilizando un lanza apartó los cuerpos. Una joven de largos cabellos rubios y ojos increíblemente azules lo observaba aterrorizada y murmuraba palabras ininteligibles. Yo-yo Ma permaneció unos instantes encantado, mirando esos ojos azules, tan azules como decían que alguna vez lo había sido el cielo, y ese cabello dorado que ninguna mujer china podía permitirse sin parecer ridícula. Era hermosa, diferente y muy joven. Habría querido decirle que escapara, pero, ¿dónde?, ¿dónde podría esconderla? Le estaba prohibido tener una mujer. Un Exceso no podía copular ni reproducirse, y muchos menos con una inmigrante clandestina. Hubiera querido preguntarse si era justo, si su abuelo Shao Ma estaba en lo cierto, también los chinos habían emigrado…¿entonces?Prefirió no hacerse más preguntas. Como es bien sabido, el Gran Imperio Chino no perdona la traición.Yo-yo Ma cerró los ojos y apretó el gatillo del láser. No se volvió a mirar, sólo se reconfortó pensando que había sido indoloro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-8648945660731232323?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/8648945660731232323/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=8648945660731232323' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/8648945660731232323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/8648945660731232323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/los-otros-cuento-de-andrea-zurlo.html' title='Los Otros- Cuento de Andrea Zurlo'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-5000156806403509407</id><published>2008-03-30T22:12:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:22.407-08:00</updated><title type='text'>QUIENES SOY  por Matías Lucadamo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R_BzMonDgTI/AAAAAAAAAGw/WY_kHJFQHmc/s1600-h/1181459078_small.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183769832000291122" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R_BzMonDgTI/AAAAAAAAAGw/WY_kHJFQHmc/s200/1181459078_small.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; La soledad tiene algo que me tranquiliza. Cuando estoy solo puedo escuchar música, leer, me siento bien haciendo lo que quiero. También puedo pensar. A veces hasta apago la música, para que las letras y las guitarras no me distraigan de lo que pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en los amigos cuando estoy solo. Pienso en los paisajes que vi alguna vez. También en las frases que me gustan. Anoche leí un libro de Kundera y me encontré con una que me dejó pensativo, mirando el techo: "Soledad: dulce ausencia de miradas". Estaba solo, mirando el techo y recorriendo esa frase, y no había nadie ahí para mirarme. Esa tranquilidad de saber que podía mirar el techo todo el tiempo que se me diera la gana, y pensar en esa frase cuantas veces quisiese, era cómoda y dulce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces pienso en las cosas que ya pasaron. Me inundan recuerdos sin previo aviso. Recuerdos alegres o tristes o neutrales. Los alegres son como un rocío en la cara y me llenan de satisfacción. Yo siempre trato de enfocarme en esos. Pero dos por tres mi memoria se pone caprichosa y los que prevalecen son los otros, los tristes. Entonces me siento vacío y tengo ganas de soltarme en la cama a escuchar la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pasa algo parecido cuando pienso en el futuro. Intento imaginarme lo que puede venir más adelante, cuando pase el tiempo, y mis pensamientos vacilan, me lleno de dudas, porque no puedo saber qué es lo que va a ser de mi vida. No tengo forma de saberlo. Y en ese sentido el futuro se parece a los recuerdos tristes. Me hace sentir vacío y no puedo enfocarme en las cosas buenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor es cuando tengo la sensación de que todo va a salir bien. En esos momentos la vida sí que vale la pena. Me convenzo de que un día, no importa cuándo, voy a poder materializar mis sueños. Trato de no preocuparme ni prever nada. Entonces me siento más relajado y puedo manejar mi estado de ánimo como si fuera un pedazo de papel en el que escribo y escucho buenos pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando, pienso en mi padre. Hoy a la mañana, por ejemplo, estuve pensando en él. Habrán sido unos minutos. O quizás unos pocos segundos. Eso no lo puedo saber. Todavía el mundo no inventó un reloj para medir cuánto tiempo uno se queda pensando en algo. Quizás un día se inventen. Los hombres no dejan de inventar cosas estrafalarias todos los días. A mí me gustaría que un día se fabriquen brújulas para saber con exactitud científica a quién se ama y a quién se dejó de querer. O camaritas ópticas para visualizar y reproducir los sueños. Esas cosas sí que me las compraría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana estuve pensando en mi viejo. Mi idea de fondo era la de que los hijos siempre se terminan pareciendo a sus padres. Incluso cuando no quieren parecerse. En ese sentido me gusta mucho mirar el "Padrino". Al Pacino (Michael Corleone) no quiere ser como su padre. Pero no solo se le termina pareciendo, sino que imita y acentúa los defectos que más odiaba de él. Esa y otras mil historias por el estilo me sugestionaron, y empecé a compararme con mi padre para ver cuántas posibilidades hay de que yo termine siendo su vivo reflejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la verdad es que esa empresa siempre se me complica. Cuando me pongo a pensar en mi padre, se abre un abanico inmenso de recuerdos, y son unos recuerdos tan variados y diferentes entre sí, que no puedo identificar cuál es el que mejor define su forma de ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está mi padre en su versión irascible, por ejemplo. Cuando yo tenía once años, en una discusión que teníamos en la mesa, levantó un vaso y lo reventó contra la pared. Me acuerdo perfectamente de la imagen del vaso partiéndose, como si lo estuviera viendo ahora en una pantalla. Fue la primera y única vez que lo vi ejercer otro tipo de violencia que no fuera la verbal. Nunca nos pegó, ni a mis hermanos ni a mí. Mi abuelo decía que por esa indulgencia más bien moderna nosotros habíamos salido tan despelotados. "Antes nos educaban a los cazotes". Yo no sabía que significaba "cazotes". Pero me di a la idea de que tenía algo que ver con "trompadas", o "coscorrones", o "sopapos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre en su faceta sentimental: esa es otra versión que tengo de él. Solamente lo escuché llorar dos veces en la vida. Una fue cuando murió mi abuelo, el de los "cazotes". Estábamos en Mar del Plata, yo durmiendo en la pieza, cuando me despertaron unos alaridos ruidosos. Al principio, con la modorra del entre sueño, me pareció que era una risa. Mi viejo cuando se ríe, se ríe a gritos; tiene la carcajada bien estrepitosa, de cepa italiana. Tardé varios segundos en darme cuenta de que en realidad estaba llorando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me paré en la puerta y escuché desde el pasillo. Estaba impactado. Era la primera vez que lo escuchaba llorar. Más tarde me enteré del por qué. Mi abuelo había fallecido esa mañana, mientras dormía en su cama, como mueren los dioses. Yo andaba por los nueve años y a esas alturas creía que la gente nomás se moría en las películas. Fue esa mañana cuando me di cuenta de que la muerte era algo que podía pasar de verdad, y que también le tocaba a la gente que quería. Mi conciencia de la muerte iba a quedar asociada para siempre a la primera vez que escuché llorar a mi viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda vez fue más cercana en la línea del tiempo, pero no en cuanto a la de mi memoria. Es toda una rareza, pero a veces tengo un recuerdo más nítido de cosas que pasaron hace más de veinte años que otras que pasaron ayer. Yo tenía diecisiete años y mis padres me encontraron tomado y deprimido en mi pieza. Mi madre se sentó en el borde de la cama y me miró a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Con tu papá queremos saber lo que te pasa. Estamos preocupados por vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue cuestión de que me lo diga, para que empezara a sentir como una araña húmeda subiéndome por adentro del pecho. Era el llanto. Lloré como hacía años no lloraba adelante de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé -le dije, ahogado de lágrimas-. No le encuentro sentido a nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vos le tenés que buscar el sentido a las cosas –dijo mamá, aturdida-. No sé, no te encierres más; buscá la felicidad en la gente que te quiere, en las cosas que te gustan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me había pasado toda una semana leyendo a Dostoievski, enclaustrado y tomando cerveza en mi pieza, y había empezado a creer en el efecto de las actitudes y frases exageradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La felicidad está rodeada de dolor. Para encontrarse a uno mismo hay que sufrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá me miró con la nostalgia de sus cuarenta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Uno nunca se termina de conocer a sí mismo, Gabi... Siempre hay circunstancias nuevas y podés aprender de tus errores y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero ustedes... –la interrumpí, y tuve que buscar un bache en el llanto para tragar aire-, ustedes no saben lo que es ser yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por eso estamos acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces mi viejo, que hasta ese momento había escuchado la conversación inmóvil en un rincón de la pieza, se puso a llorar. Lloró a los alaridos, como aquella mañana en Mar del Plata. Pero la diferencia era que yo entonces lo estaba viendo a la cara. La boca en una mueca con forma de ocho horizontal y los ojos colorados llenos de agua. Como un chico. Llorando como un chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me levanté y lo abracé, el alcohol me bajó de un golpe. "Yo te admiro –le conté al oído-. Por eso me distancio. A veces te admiro tanto que tengo miedo de parecerme más a vos que a mí". Le pregunté si me había entendido y él me contestó que sí. Estábamos abrazados y él lloraba en mi hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día, bien temprano a la mañana, me lo crucé en la cocina. Entonces me acordé de lo que había pasado la noche anterior. Me puse rojo y no pude hacer nada para cambiarlo. La vergüenza me dolió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise saludarlo como si nada, pero él dejó la taza en la mesa y me sostuvo en un abrazo. Me abrazo fuerte, como si yo me quisiera soltar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te quiero mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también -le contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rogaba que terminara el asunto de una vez. Las demostraciones tan crudas de cariño me incomodan desde que me contaron cómo se tiene que portar un hombre. Quizás es algo que tendría que superar algún día. Lo que por el momento me consuela es la idea de que el amor entre dos personas, cuando es íntegro y recíproco, se sobreentiende. No hace falta demostrarlo todo el tiempo. Yo me redimo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra versión que encuentro en el abanico de recuerdos de mi padre es diametralmente opuesta a la anterior. Mi padre versión autista: otra actitud recurrente en él. Verlo callado, inexpresivo, perdido en su mundo interno, era algo común en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una escena que es muy ilustrativa. Viaje a Rosario. Hará unos años atrás. Yo iba a viajar solo, pero mi viejo insistió en alcanzarme a la terminal. Me arrepentí de haber cedido cuando descubrí que solamente había pasaje para las diez. Recién eran las ocho y él quería quedarse a esperar el micro conmigo. Yo le dije que podía esperar el micro solo. En realidad quería hacer ese viaje solo, y el rito de esperar a que llegara el micro en la terminal, con la mochila en un brazo y la expectativa inmensa de lo que pudiera pasar en los próximos días, era una parte esencial de mi viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero él volvió a decirme que no tenía problema en hacerme compañía. Así que yo dejé las sutilezas de lado y le expliqué que no era por eso, sino porque quería estar solo, necesitaba hacer ese viaje solo para pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya vas a tener tiempo de sobra para pensar en el micro –me dio una palmadita en la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí se quedó. Lo más raro del asunto es que estuvo las dos horas callado. Para no caer en la exageración literaria, voy a decir que solamente abrió la boca una vez. Me preguntó la hora, yo se la dije y después volvió a su mutismo inmutable. Dos horas callado, fumando un habano atrás del otro; el humo subía en forma de hilo, hasta desarmarse en espiral. Silencioso, agolpando las palabras en su frente, como si el mundo a su alrededor no existiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje estuvo bien, pero mi padre se había equivocado. El tiempo para pensar no me alcanzó. La verdad es que nunca me alcanza. Tengo la sensación de que nunca puedo pensar en mi identidad como se piensa en un paisaje, o en los ojos de una mujer, o en las palabras de un amigo. Mi identidad es algo muy abstracto, muy ideal y cambiante. A veces me pregunto: "¿Qué pensará de mí Fulano cuando hice o dije esto?". O: "¿Qué me habrá querido decir Mengano cuando hizo o me comentó lo otro?". Creo que cuando intento contestarme estas preguntas, se puede decir que estoy pensando en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Quieres ser John Malkovich?". Me fascina esa película. La escena en la que Malkovich se mete en el pasadizo secreto es una de las que más me inquieta. El pasadizo representa su subconsciente, y Malkovich, al entrar, puede tomar conciencia de sí mismo. Entonces pasa algo muy singular. De repente, todas las personas que Malkovich ve a su alrededor, todas, tienen su cara. Todas tienen sus ojos, su nariz y su pelo (su falta de pelo, en realidad). Todas tienen su misma voz, y con su voz dicen y repiten y le cantan un solo nombre: el suyo. La metáfora me encanta. Algo como lo que le pasa a Malkovich me pasa a mí cuando pienso en la gente que me rodea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi viejo, por ejemplo, ¿también soy yo? Cuando reviso una y otra vez sus versiones, sus actitudes, ¿estoy juzgando las mías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana decidí dejar de considerarlo mi objeto de estudio, mi rival a vencer, y empezar a tratarlo como a un amigo. Desde la adolescencia que lo vengo idealizando a mi viejo. De esa época me quedó el vicio de idealizar todo, en realidad. Yo creía que cuando creciera se me iba a pasar. Que cuando pasara la adolescencia ya no me iba a sentir tan inseguro, revolviendo una y mil veces las mismas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no fue así. No es así para nada. Hoy tengo veintitrés años recién cumplidos y sigo idealizando las cosas como si tuviera diecisiete. Las idealizo, las recuerdo, y después, con un poco de suerte o perseverancia, las escribo. Quizás hoy escribo un poco mejor que ese pibe que era yo cuando tenía diecisiete años. Con un poco más de orden, diría, para no ser injusto con él. Desde los diecisiete escribo casi todos los días, y hoy ya tengo veintitrés. ¿Por qué escribo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, por ejemplo, estoy solo en mi pieza, escribiendo esto. Me empiezo a preguntar cuál es la gracia de escribir todos estos pensamientos. Me cuesta contestarme, al principio, pero después, cuando desempolvo las carpetas del armario y leo los desvaríos que escribía cuando tenía diecisiete años, me empiezo a sentir mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me doy cuenta de que en algún momento, dentro de no sé cuántos años (quizás a los noventa, si Dios provee), voy a releer lo que escribí esta noche y va a ser como si milagrosamente volviera a vivir esta edad. Voy a saber qué pensaba y cómo me sentía a los veintitrés años Voy a saber quiénes era, quiénes soy; todos los hombres que fui a lo largo de mis edades y circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, ya que estamos acá, aprovecho para dejarle en claro a mi yo del futuro esto: que ahora me siento bien con mi cigarrillo y mi cerveza, tranquilo y solo en mi pieza, escribiéndole antes de irme a dormir.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-5000156806403509407?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/5000156806403509407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=5000156806403509407' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5000156806403509407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5000156806403509407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/quienes-soy-por-matas-lucadamo.html' title='QUIENES SOY  por Matías Lucadamo'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R_BzMonDgTI/AAAAAAAAAGw/WY_kHJFQHmc/s72-c/1181459078_small.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-7009020544953688339</id><published>2008-03-28T23:02:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:22.584-08:00</updated><title type='text'>RELATO DE Álvaro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-3cV4nDgSI/AAAAAAAAAGo/mkROjVFSsvk/s1600-h/niÃ±a[1].JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183041014704865570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-3cV4nDgSI/AAAAAAAAAGo/mkROjVFSsvk/s200/ni%25C3%25B1a%5B1%5D.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; UNION DE REPUBLICAS CENTRO LIMITROFES MINISTERIO DE CULTURA&lt;br /&gt;Delegación Cultural antidestructora y conservadora del Patrimonio&lt;br /&gt;SUPLICA a:&lt;br /&gt;Doctora Licenciada y reconocida docta poeta Iltmª Sra. Dña.&lt;br /&gt;EMERITA DE VASCONVALLES Y SEGORBE DE VILLAPADIERNA 14 de Febrero de 1.968&lt;br /&gt;Distinguida Señora:&lt;br /&gt;No es fácil para nosotros el escribir esta misiva, máxime cuando en su día la confianza que pusimos en la agradable y respetada figura entre las figuras de las letras y la poesía, la hemos visto recortada en su aptitud reprochable de no haber aceptado los mínimos principios de gratitud para nosotros.&lt;br /&gt;Es nuestro deber recordarle que se le advirtió que en la República había cosas intocables y sobre todo no recogidas en nuestra Constitución y que usted injustamente ha incumplido al igual que el concurrir a ciertas reuniones secretas e indeseables de las que estamos bien seguros que usted asiste sin tener en cuenta los mas preciados principios de nuestra República al no ser usted de nuestro país y haberle dado acogida.&lt;br /&gt;En la espera de poder reducir el cerco a que está usted sometida y que pronto los informes que presenten de usted sean fieles testigos de usar para que el mundo exterior piense de nosotros como hasta la presente, aprovechamos la ocasión para saludarle en la seguridad de ver cumplidos nuestros deseos de que vuelvan las aguas a su cauce, rogándole ya que no es por correo tradicional sino de urgente, es por lo que le exigimos que nos envié debidamente aceptado por usted, el documento presente con su beneplácito y conformidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acepto y firmo Práxedes de Argensola&lt;br /&gt;Viceministro de Cúltura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es lo que el escrito especificaba.&lt;br /&gt;Sentí que habían pasado la muralla de mis no condicionados límites, gozaba de una intriga angustiosa nueva, era más culminante que la experiencia, que venía fomentando desde hacía tiempo en atesorar mis poemas.&lt;br /&gt;Ahora advertía en mi interior una nueva clase política, diferente a la conocida hasta ahora, esta no hablaba de Libertad, y de alcanzar la ley natural, tanto literarias como políticas. Tendría que ahondar y excavar en estas frases tan poco alentadoras y que se sostenían fuera de mi entorno en el exterior de un país afligido.&lt;br /&gt;Con cierto odio exterminé y creo que fue así el maldito documento ya que este me había revelado algo que no hablaba de liberación.&lt;br /&gt;- ¿Cómo me hubiera gustado ver sus caras cuando lo escribieron?. ¿Que quieren tener un caso para que puedan presumir ante el mundo de que, yo, la famosa poetisa Vasconvalles, se ha rendido a sus pies y proclamo mi integración total a su régimen?. ¿Que equivocados están, cuando se darán cuenta que están más desprestigiados que al principio.&lt;br /&gt;Si antes tenían a una persona que asistía y escribía de algunas cosas que no entraban en su mundo, ahora era una “enemiga” en lo que me habían convertido.&lt;br /&gt;- Pero si mi pluma les hace daño, mí mente saben lo que puede parir en cuanto la ponga a dar ordenes a mis manos. Llenaré cientos de escritos de verdades encolerizadas sobre su mandato.&lt;br /&gt;La hora de los escritores había llegado, mi oratoria era más real que el filibusterismo de sus arengas y sin tiempo medido ni sintetizado para que nada se escapara, yo no tenía ese tiempo temido por la fluidez y sin la prensa que manipulara mis palabras no solo llenas de gramática sino de algo que la naturaleza concede en forma de inspiración. Delante del espejo hablaba enfrentándome a mi misma manteniendo la mirada a mis ojos.&lt;br /&gt;- No saben que los poetas no somos los ególatras de las vanidades que hablamos con la luna en medio de fantasías de colores y espuma de un mar.&lt;br /&gt;- ¡No! la espuma si os puede salir de la boca con duras palabras y metáforas desenfrenadas a los nervios que producen terror y equivocaciones de tristes que no tienen el ojo de la verdad cuando miran al arte y no ven nada. Vuestros labios los pueden sellar pero no vuestras mentes.&lt;br /&gt;- Es evidente. Los poetas penetramos en las cimas moduladas que dejaron abiertas los grandes maestros desde que hacían sus nocturnos bailes ayudados por la mandrágora.&lt;br /&gt;- Los poetas creáis reales paralogismos desde vuestras mentes en distracciones y juegos de los símbolos y musas que os llegan sin saberlo, os llaman, y os llaman a los Vates, para que forméis aquelarres de poetas con la intención de abrir vuestros versos de sus celadas.&lt;br /&gt;- Los poetas caminamos por viajes de dónde nunca se regresa y hasta la sombra desaparece entre secretos que se desvelan y el ángel nos señala un camino desconocido y no son redes las que nos atrapan sino la luz que por desconocerla duele y hasta viajamos en cruceros donde no nos hacen fotos al subir.&lt;br /&gt;- Nunca han pensado como son vuestras raíces agresivas que absorben todo aquello hasta que desaparecen las mejores escenas de vuestra vida pero no saben que las barras de acero que arrojáis con la destreza de pensamientos en cercanos lechos de cristal y pozos púrpuras en espejismos.&lt;br /&gt;Al día siguiente domingo, tenía un sueño enfermizo que me impedía levantarme, mi conversación conmigo delante del espejo me hizo soñar con ella, con la carta recibida por la noche y enviada por un Agente de la autoridad, había sido fuerte. Mi trabajo en la Universidad además de mis lecturas de los clásicos, y los escritos que molestaban, requerían de mí el quedarme en la cama todo el día, lo necesitaba. Soñaba con la líquida fuerza de mi cansancio, aislada me sentía yo, sola, con mis reflexiones en medio de unas sábanas calientes, y caliente mi espíritu por los que habían escudriñado la carta y sobre todo especulando en que se basaban.&lt;br /&gt;Al cabo de unas horas intente recordar alguno de los sueños, me fue casi impracticable el recordarlos, me levanté y con un hambre también malsana, encontré algo en mi cuarto y lo digerí con una rapidez impresionante, me lave los dientes y al mirarme en el espejo, me delataron enseguida mis ojos rojos cargados de sueño, mi pelo revuelto y algunas arrugas que en mi cara habían nacido esa noche por las sábanas pegadas en mi cara.&lt;br /&gt;Los recuerdos de mi casa me han removido los relatos de cuando era niña, notaba como la melancolía relampagueaba en mis ojos, en la tarde solitaria y oscura, las fotos de mis padres, rociaban mis pómulos de aflicción con gemidos entrecortados y penosos, quizá intento recordar el olor a otoño de mi casa y me envuelve un resquemor de soledad al sentirme cercada en la habitación de mi casa.&lt;br /&gt;- Quiero sacudirme el amargor que me produce las saudades cuando me siento herida, no quiero que mi vida se impregne del aroma de la añoranza y sé que el tiempo no duerme como nosotros, no anhelo las tardes grises en mi cuerpo de mujer.&lt;br /&gt;- Sabes que a la flaqueza no le debes permitir deslizarse en tu interior nostálgico.&lt;br /&gt;- Ni deseo crear sedimentos en el olvido.( Me respondí de nuevo ante el espejo.)&lt;br /&gt;En un mundo dónde no hay remansos de paz en vidas simples, en vidas grises que no desean más allá que vivir sin miedo, sin la espada de Damocles pendiendo de un hilo y el agua no tiene porque ser un suplicio como el de Tántalo. Revoluciones hechas para él y por el pueblo que se convierten en dictaduras con el miedo como protagonista.&lt;br /&gt;- Todo lo que digo a veces sin darme cuenta me forma una capa cada vez más dura y cada vez con más ansias de libertad, la libertad también está en nosotras.&lt;br /&gt;- ¿Recuerdas a tu amigo que apareció muerto?&lt;br /&gt;- .Veo sus facciones, su rostro redondo, su pequeña cabeza, su pelo blanco, con la nariz afilada y respingona y ojos tristes pero con la mirada astuta y soñadora, su expresión jocosa y sus viejas ropas deshilachadas, sus botas rotas, gritando a las personas, profiriendo gritos que bien podían ser de libertad, de sufrimiento endurecido por algo que ya no le importaba y pedía a gritos su muerte.&lt;br /&gt;- ¿Pensarás que habrá algo después de la muerte?.&lt;br /&gt;- ¡Si!, ¿Pero quién se acuerda de él, si no había tenido un gran entierro y la fosa común tuvo que ser su destino final?.&lt;br /&gt;- ¿Pero cuántos habrán tenido ese final?.&lt;br /&gt;- El aguante de las personas llega a un límite y sus mentes no toleran tantas y tantas preocupaciones en una sola vida.&lt;br /&gt;- ¿Qué objetivo tiene esta si estás siempre viviendo en la intolerancia de otros?.&lt;br /&gt;- ¿Para qué has venido a un mundo dónde solo hay desdichas entre las personas sometidas y que no tienen la culpa?.&lt;br /&gt;- ¿Quizá eran suicidios lo que buscaban la gente que no tenía el valor de tirarse a un río?.&lt;br /&gt;- No quiero que pienses en eso. La vida por muy dura que sea es solo una vez, y se necesita vivir entera y de ti se espera mucho no solo ponerte vestidos largos en las recepciones y recitales.&lt;br /&gt;Pienso en la soledad que veo a mí alrededor, mis pensamientos no paran de brotar en mi mente, de noche veo las estrellas y no hago caso de antiguas tradiciones, veo a mis estrellas aunque son pocos días al año cuando se dejan ver. La Luna no me inspira tanto, me atrae pero pienso que debe estar cansada de todos los mensajes y todos los cuentos que se forjan sobre ella, he reflexionado que la verdad no solo esta en los grandes maestros, también existe en las personas más humildes, en las personas, que su libertad de componer música, pintar o escribir como hacen los poetas con versos de amor, hasta versos de soledad y de muerte pero que el mundo los denomina, desconsolados, atribulados... y ¿porqué?, el amor mueve al mundo, todo lo relativo al mundo exterior de la tierra esta acribillado por millones de personas haciendo monólogos con ellos y que creen tener respuesta de estos.&lt;br /&gt;- La humanidad necesita amor, la gente sufre, y tratan de meterse en sí mismo en esta vida mortal. Cuantas veces un pequeño poema, una canción nos ha transportado a otro mundo, que sentirían sus autores en ese momento, para que otros sintiéramos sensaciones pasado el tiempo, y manifestar una transubstanciación en nuestro ser.&lt;br /&gt;- Media parte del mundo piensa en aniquilar a la otra, es por eso el potencial futuro en descubrimientos o conquistas en el espacio lo que mueve al hombre por salir de nuestro planeta, si este está aún desconocido.&lt;br /&gt;Pienso que a los seres humanos nos es grata nuestra autodestrucción; ya desde el paraíso terrenal somos arrojados por nuestro propio albedrío.&lt;br /&gt;Y todo esto que pienso me lo quieren expropiar, y apropiar, por medio de órdenes escritas en una carta que bien podría ser mi esquela una de esas que anuncian los periódicos. Ellos piden ponerme firme con una rubrica en un documento que ni siquiera tiene talla de pergamino. ¡No!.&lt;br /&gt;- ¿Qué he de hacer?.&lt;br /&gt;- Lanza tus alaridos como una cantora de naciones, sigue tu carrera de tolerancia con los que necesitan forjarse en medio de un mundo inhóspito, que demandan un silencio que ahora no es un eclipse ya que brilla en el intelecto del mortal género humano y la inmortalidad en una historia de héroes que aunque vivieran en la oscuridad de un enrejado.&lt;br /&gt;- Pero brillarán en épocas diferentes dónde la humanidad sea consciente de las tribulaciones que sus antepasados sufrieron proclamando su victoria, resucitándolos de lo que los intolerables escondieron las llaves y que no tiraron al vacío.&lt;br /&gt;No quiero vivir en la caldera del desvanecimiento cuando quieren llevarme al exterminio a través de situaciones movidas por la deslealtad. Tengo que ser el gladiador rival, sobre la palestra de la zona polémica de ateridos recuerdos, creyendo ser el terreno de la transición, vociferando para poner las cosas en orden al no ser el arco sesgado que no dispara el tiro directo que apresa la carrera de los vestigios arañados. Quiero no recordar su tosquedad y su ignara incompetencia atrasadas en noticias del oscurantismo, y el no saber oír las campanas a través de su incultura explorada, que les hace actuar como aprendices de legos de lo superficial y faltando el respeto a todo lo conocido.&lt;br /&gt;No quiero ser un desaliento desbocado. Si observaran la ausencia de mis actos e intentan utilizar el flagelo como disciplina solo porque tienen la fuerza de un áncora que no tiene el rotulo de dónde pertenece. Que el escarmiento sea su fuerza hueca, esa que no alimenta esperanzas en la reserva mental de su reprobación.&lt;br /&gt;- Mi consanguinidad es tomar parte de mi origen y mi origen no está en ellos.&lt;br /&gt;- Su fatuidad no te debe hacer caer en la vileza.&lt;br /&gt;- Lo intentaré, ¿pero que digo lo intentaré?: no quiero ser una de ellos, ¡No por nada del mundo! Ellos no podrán conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono sonó, lo dejé que lo hiciera cuatro o cinco veces, pues me imaginaba quien podría ser y no quería causar la sensación de prisa por saber que iba a pasar, encendí un cigarrillo, me retoque el pelo, me vi en un espejo, me acomodé en un sillón y lo descolgué.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- Señora de Vasconvalles, por favor,&lt;br /&gt;El acento de la persona que llamaba no era el que esperaba, por lo que más tranquila contesté:&lt;br /&gt;- Si, soy la Señora de Vasconvalles.&lt;br /&gt;Una voz femenina me advirtió que la persona que me quería hablar, desconocía mi idioma, y que si estaba de acuerdo en que ella fuera la traductora, oyendo primero a otra persona y simultáneamente ella lo traduciría. A lo que accedí:&lt;br /&gt;- Le habla el Señor Gustav Jhonson director de la Academia Sueca.&lt;br /&gt;- ¿Cómo? El direc...&lt;br /&gt;- Si Señora Vasconvalles, ha sido usted galardonada con el Premio Nobel de Literatura de este año.&lt;br /&gt;Ni que decir tiene que vi un gran cielo abierto, pero un cielo de estrellas, de sol, de relámpagos, de noches, de días, todo en segundos y sentí que pensarían ahora.&lt;br /&gt;- Hoy se comunicará al mundo entero a través de todos los medios.&lt;br /&gt;- ¿Hoy lo sabrá el mundo entero?... ¿Y cuando tendré que ir?&lt;br /&gt;- En breves fechas enviaremos a un grupo de personas que la acompañarán a recibir el Premio Nobel.&lt;br /&gt;VI QUE HABÍA JUSTICIA EN EL MUNDO...&lt;br /&gt;¿LA HABRÍA?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-7009020544953688339?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/7009020544953688339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=7009020544953688339' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/7009020544953688339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/7009020544953688339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/relato-de-lvaro.html' title='RELATO DE Álvaro'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-3cV4nDgSI/AAAAAAAAAGo/mkROjVFSsvk/s72-c/ni%25C3%25B1a%5B1%5D.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-2916299293419417416</id><published>2008-03-27T23:47:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:22.713-08:00</updated><title type='text'>PEQUEÑA TITA por Alix Elena Rosales-Fazio</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-yVNYnDgRI/AAAAAAAAAGg/X-ILCgH_T70/s1600-h/hadas1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182681328373694738" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-yVNYnDgRI/AAAAAAAAAGg/X-ILCgH_T70/s200/hadas1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; "Los inútiles, en rutas absurdas,&lt;br /&gt;han dejado olvidados los balcones&lt;br /&gt;donde cuaja el rocío."&lt;br /&gt;Carmen Amaralis Vega&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía la mirada lánguida y se le asomaban sus dos grandes incisivos delanteros. Una mueca de burla o de desconsuelo. Estaba rígida, como acusándome, y en ese momento no supe de qué, pero esa imagen se quedó en mí, perpetua como un tatuaje de la memoria, como si ella y yo, que ya vivimos tempestades, tuviera algo más que cargarme. Y eso que para entonces se destilaban algunos rayos de sol en el firmamento escondido de nuestros días de complicidad.&lt;br /&gt;Su muerte fue un infortunio. Creo que fue eso lo que me querían decir sus ojos. Hoy comprendo cuáles fueron los otros motivos que hubiera tenido para recriminarme. Por eso su recuerdo me conmueve, aunque las lágrimas tienen otro significado, son como un parpadear sublime del afecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Libérala!&lt;br /&gt;—¡No! – me opuse.&lt;br /&gt;—No lo sabes, no puede vivir en cautividad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camila insistía, pero yo no quería complacerla. Era una de las pocas cosas que me daba alegría al volver del trabajo, al encontrarla por las mañanas allí, ágil e inquieta, observándome con sus profundos, agudos y brillantes ojos negros. La perfecta Camila, un epiteto llevado con prez, para quien se proclamaba amante de la vida natural y de los animales. El desdichado animal no deseaba su libertad, tal vez quería sólo liberarse de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo una lejana noche, alrededor de las doce, cuando oí ruidos en el patio de la casa. La curiosidad me roía, pero me dije: "mañana veré de qué se trata". No quise asomarme por la ventana de la habitación y me quedé dormida nuevamente. Al día siguiente me encontré con una jaulita hecha artesanalmente sobre el lavadero. No podía creerlo. Se trababa de un hermoso animal, el que más tarde me donaría muchas horas de observación, y se convertiría en un fiel amigo. ¡Qué novedad para mí! Nunca fui una niña afectuosa con los animales y menos en edad adulta. Camila, desde siempre, fue una especie de embajadora de buena voluntad, con un proyecto de vida serena, exitosa, tanto profesional como privada. Y qué decir de Tita, no se si merecía llamarse así, porque nunca supe cuál era su sexo. Para mí fue hembra, hembra como yo, así que la llamé Tita sin más. Esa misma mañana los ladridos del perro me atrajeron, por eso fui hacia el patio trasero y la sorpresa fue doble, encontré un enorme perro negro atado con una cuerda a la empalizada. Era un cruce de razas, alto y flaco y con la mirada de miel. ¿Cómo diablos llegaron estos animales aquí? –me pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano Benjamin se acercó y me preguntó:&lt;br /&gt;—¿Te gusta?&lt;br /&gt;— ¿El perro?...No. No me gustan los perros, lo sabes.&lt;br /&gt;— ¿Y... la has visto?, la puse en la lavandería.&lt;br /&gt;—¡Ah!.. sí,...esa sí que me gusta, y mucho. Es adorable. Pero, ¿de dónde los sacaste?&lt;br /&gt;—Ayer jugué una partida a las cartas y una de las personasque perdió me pagó con los animales. Yo no los quería, pero él insistió en que me los cogiera. Creo que estaba harto de ellos. También pensé en que serían un problema, mamá no desea la improvisación de ocupaciones ya que el trabajo no se lo permite. Es probable que se enfade conmigo...&lt;br /&gt;—¿Y si no los quiere?, ¿y si no los acepta?. ¿Y tú, perdiste mucho dinero? —dije insistente como de costumbre lo hago.&lt;br /&gt;— Si la quieres, es tuya. Eso fue lo único que me respondió. Dio la vuelta y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde aquel momento la adquirí, como si fuera un objeto de intercambio. Tita reflejaba el mismo dolor que me invadía. Tenía un brillo en sus ojos que traducía mi rabia y mi hostilidad, a veces conscientemente y otras veces no. Era difícil dominarse en ciertas circunstacias; porque me sentía fatal y el mundo seguía girando, ignorandome. Era una preda del abandono, de una traición y no sabía qué hacer ni cómo sobrevivir. Quería matar al insecto que ronroneaba dentro y fuera mí, quería aplastarlo, destruirlo, pero el insecto seguía sobrevolándome, macerando mi odio y yo inerte con el matamosca en mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando volvía a la casa después del trabajo, me topaba con el vacío. Mi madre trabajaba hasta las nueve de la noche, mi hermanita menor andaba en sus delirios adolescenciales, cantando, hablando horas interminables por teléfono con sus amigos, haciendo sus deberes escolares y otras vaguedades. Mi hermano llevaba una existencia muy movida: fiestas, novias, materias aplazadas en la universidad...Y mi otra hermana iba a la universidad en otra región. Nadie me esperaba para tomar un café o ver la tele o para preguntarme: ¿cómo te va?...¿Y mi padre? Brillaba por su ausencia, se había casado de nuevo y construyó otra vida, en otra ciudad a cuarenta y ocho horas de viaje por carretera ¿Quién estaba allí para consolarme, quién me entretenía después que estaba cansada de navegar por el mar de mi soledad y el de internet?&lt;br /&gt;Tita, solamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Releí, en mis tiempos libres —ese tiempo dedicados a él y sus manías- casi todas las obras literarias que tenía en la casa; los clásicos y los contemporáneos. Al acabarlas compré otras y me convertí en una lectora compulsiva. Ninguna historia que leyese, nueva o vieja, me borraba de la mente la mía, mi estúpida historia. Sentía el destino de los personajes que se me pegaban a los pellejos de mi ansiedad. ¡Total neurosis! En la librería alguien leyó mi propia diagnosis en mis ojos y me recomendó los libros de autoayuda: "Sea feliz"... ¡Qué basura!. Yo no encontraba ni mi risa ni las ganas de sonreir, entonces ¡al diablo! Después dejé los libros.&lt;br /&gt;Mi creatividad se encendió por un tiempo junto a mis deseos de hacer cosas que jamás había hecho. Compré ángeles de cerámica, en crudo, y me pasaba el tiempo en decorarlas, inventándome las técnicas de pintura al frío. Hice muchas que ya no quedaba estantería donde no colocase una. Pero ningún angelito era más tierno que Tita, la saltadora. Compré revistas de manualidades, hice cojines, manteles, miles de manualidades, que me ocupaban las noches insomnes. Pero esa llama que me ardía por dentro no se mojaba con la lluvia de deseos que albergaba en mi buen sentido y mis firmes propósitos. Me decidí por el culto del cuerpo. Ejercicios, dietas localizadas, masajes, fangoterapias, sauna...Todo lo que estaba de moda para ponerse en forma y adquirir un poco de autoestima de la buena y aliviarme del dolor que gobernaba mi mundo. Me trasformé en un anchoa salada y seca. Muy en buena forma. ¡Qué malas costumbres se me quedaron empegostadas en el alma!, ¿cómo era posible?. Uno no se da cuenta que ha perdido no sólo el objeto del deseo, sino también sus propios gustos, sus perspectivas, acaba por aceptar los gustos, modos de hacer y de vivir, las inquietudes y las perspectivas de otro, como si fueran las suyas. Somos como las ocasiones y nos llenamos de ellas. Mi pensamiento, trillado de lugares comunes, con la única necesidad de alimentarme de pretéritos.&lt;br /&gt;Y Tita a mi lado, acompañándome en los atardeceres cuando más me jorobaban los recuerdos, sin libros, ni bordados, ni cafés; sólo compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tita y yo cantábamos viejas canciones de los 60' y 70' mientras yo hacía las faenas de la casa: lavaba la ropa, planchaba o rastrillaba las hojas secas del patio. Ese terreno abierto y fértil que representaba un válvula de escape de la casa, pesada y derrumbada en mis hombros. El patio, una comunidad de frondosos árboles donde moraba Tita bajo su sombra y yo debajo de ambos, en el subsuelo. Cantaba a todo pulmón para apagar las voces de adentro y ¡mi Tita ahí, que casi casi me aplaudía las extraordinarias interpretaciones! Era mi espectadora preferida. Y el perro negro, pobrecillo —que al final fue adoptado por mi madre- por su parte, entonaba aullidos escuchando mis melodías, creo, que mis ejecuciones representaban una tortura nacista para él y para Tita, naturalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Tita yo la alimentaba con los almendrones*, con las semillas de nísperos, zapotes*, los huesos de los mamones*, con mangos tropicales del patio. Porque no siempre se encontraban nueces, avellanas y las almendras, por mi región se veían en los mercados sólo para navidad y a precios de importación. Donde vivíamos no prosperaban muchas coníferas. Entonces ella me mostraba su dientes enojados cuando yo le daba otros frutos, y me agredía la mano. Yo no podía complacerla siempre, pero me esforzaba. En cambio yo, de buenas a primeras, ofrecía una mesa colma y no llegaba nadie para saciarse de mis manjares. Me agredía de muerte el hecho que nadie se esforzaba por mí, ni por mis sentimientos. La pobre Tita ignoraba que le hacía pruebas y experimentos, imaginaba que si probaba otros alimentos, distintos, podrían agradarle y acostumbrarse. Sabía, que los de su especie podían autoadaptarse al encierro y pensé, ¿quizás podría acostumbrarse a una alimentación variada? La estaba tratando como al perro, al que mi madre le daba arroz, pan, plátanos asados, cualquier cosa que sobraban de la cocina y él gustoso los devoraba. Tita no, ella era caprichosa y no cambiaba facilmente sus hábitos. Hasta en esto eramos almas gemelas, no bailábamos al ritmo que nos tocaban. Aunque creo que yo me hubiera conformado, si señor, ¡conformada con las sobras!, aunque al poco tiempo, tal vez, hubiera mostrado mis dientes y hubiera mordido manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tita emitía extraños ruidos, estridentes, los que yo interpretaba como un llamado de la selva, la que llevamos todos dentro. A veces me veía llorar a torrenciales lagrimones frente a su jaula, sospechaba telepáticamente los porqués de mis estados de ánimo. Algunas veces era porque lo había encontrado de nuevo, otras, porque lo veía por la ciudad, dando vueltas, diviertiéndose, conduciendo nuestro coche (o el que fuera nuestro). Tita estaba allí, conmigo, aunque de cabeza para abajo, acrobática, pero conmigo.&lt;br /&gt;Cómo aceptar, ¿por dónde empezar a aceptar la realidad?. Mi cerebro se rehusaba a asimilar y digerir. Mis pensamientos comenzaban a echar para afuera por lo poros, por los capilares, por mi ADN esa selva maldita que habitaba en mí. Los brazos de los pensamientos se convertían en trenzas y se enlazaban con mi cuerpo. Entonces comenzaba a fantasear, a imaginar un plan: "...¿y si me valgo de algún amigo en común?; ¿y si... no me alejo de todo y estoy siempre alli, como la amiga incondicional, y me gano su afecto de nuevo? ¿Y si se arrepiente?.. Y si, y si...y si...perverso condicional de hipotesis inconclusas. Pensaba que él y yo, al final, eramos iguales: en soledad, en silencio, en el cultivo del intelecto, nos gustaba actualizarnos cada uno en lo suyo. Nos gustaba ir al cine continuamente, veíamos la tele satelital (y no la otra que considerabamos del subdesarrollo). Para nosotros pasar los domingos en pijama era el hobby preferido, como navegar en internet. Amabamos la misma ciudad, nuestros trabajos...y con un futuro decidido: ¡sin hijos!, sólo tiempo y espacio para nosotros. En fin, todo parecía que funcionaba, que era perfecto, o casi perfectivo, como los tiempos compuestos del verbo. "El pero..." no es solamente una conjunción adversativa, era una realidad insoslayable, "un pero" siempre es un pero importante. Siendo asi, ella apareció, como "pero", espectro de su pasado juvenil y removió el suelo de mis sueños en común, en la misma casa de la periferia, alteró el cauce de las cosas, la coherencia y la cohesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los ratos infinitos en que me secuestraba la angustia, cada rugido de mi selva tramaba cómo deshacerme del obstáculo. Planificaba una posible venganza, una incierta reconciliación, un dudoso perdón; y programaba la cuenta nueva. Todo era una posibilidad como en tiempos del subjuntivo. No encontraba el plan justo, ni las estrategias. No tenía un poder mental para crearlo y ejecutarlo. Pensaba y repensaba como inventarmelo y el muy escurridizo plan se me iba de las manos, a penas intentaba ejecutarlo. Era igual que Tita, escurridiza y me agujetaba con sus uñas malignas. Todo esto junto era como una gran manta de patchwork que hacía de mis noches noctámbulas perennes, las angustias esparcidas en la cadena de eventos de mi ser. Me convertí en una cazadora de oportunidades y no buscaba mi oportunidad, entonces caminaba en círculos entre la tragedia y el dolor, tristeza y abandono. Ganaba la obsesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia de Tita, mi entrañable e íntima Camila no estaba al corriente y yo no me atrevía a contárselo; además que no quería ni su compasión ni su pena. No quería que me viera morir de envidia por su vida organizada y perfecta. Me avergonzaba de mí misma, a la vez que me asustaba mucho el sentirme así de desesperada. Vivía aterrada de mis miedos, de mis angustias y mientras los analizaba me desesperaba de nuevo. No quería ofrecerle a Camila, ni a nadie un espectáculo tan ridículo. Camila, ¡ vaya presunción la suya!, pretendía que yo dejase libre al único ser que me seguía de cerca, mi pequeña Tita. Camila no se daba cuenta de nada o tal vez ignoraba por comodidad, porque se mantenía muy ocupada ejerciendo su protagonismo, poseía todo lo que yo hubiera querido para mí: el marido que la amaba, una hija que yo hubiera deseado (en esos incontrolables deseos nuestros de tipo siamés) su casa, y quizás hasta el perro. Lo reconozco, estaba bajo los efectos de una psiquis maligna, vestida de luto y sin remedio. Me sentía indigna, ahogada en mi desprecio, depresiva, con ansias de venganza, de castigo, en fin, viviendo minuto a minuto mi muerte interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde, a mi regreso del trabajo, encontré la jaula vacía. No podía asimilar lo que estaba sucediendo, también Tita había alzado el vuelo... Los árboles tramaron junto a ella su fuga. Pasó por lo brazos del almendrón, por el níspero y se fue hacia el mamón... ¿y de alli?...No sé adonde. Pero, ¿quién le abrió la jaula? ¿Era tan astuta como para abrir la jaula por si sola?. Inmediatamente imaginé que era una broma de mi hermano, que la habría escondido él. Pero la verdad fue otra, ninguno de la casa sabía nada de ella. Nadie por quién molestrase, uno de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al siguiente día, llegó la noticia. Vino Julián, el hijo de la vecina de diez años, con Tita envuelta en un paño rojo. Era su féretro. Había muerto acosada por los chicos del barrio. Tenía su mirada lánguida, la larga cola oscilante, estaba fría y llevaba una expresión que me decía no sé qué. Le hice un funeral en el patio, la cubrí con un manto de tierra y junto a ella enterré también parte de mi dolor, porque, mágicamente, las llagas incurables que sentía, se habían ido cicatrizando, sin darme cuenta. Tita se llevó con su recuerdo una parte de mí que estaba putrefacta. Él se había ido, era verdad, pero se ha había llevado consigo a sí mismo, no una parte de mí, ni de mi mundo, ese mundo ficticio construido con sus mentiras, ese fue el que se derrumbó. Fui yo quien se quiso sepultar viva en el conjunto de sus promesas muertas. Me quedé por mucho tiempo observando al microscopio cada detalle de la relación, para comprender en qué había fallado, como si le pudiera remendar el hueco, descosido. Pensaba que era injusto, y que yo no merecía quedar fuera de sus planes, si yo lo amaba hasta el punto que, de mi vida amaba sólo a él y me parecía que no sabía hacer otra cosa, y como todos los sentimientos inútiles obstruyen el razonamiento, me dejé ir por los caminos donde no se encuentraba nunca una salida. Acrobacias espectaculares tiene uno que aprender a hacer para salir airoso y encontrar la verdadera salida. Tita, la acrobática, las sabía hacer y yo la imité. Salté la onda del tsunami y no supe cuando llegué a tierra firme. Lo importante fue que llegué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supe que fue Camila quién le abrió la puertecita a la jaula de mi ardilla (¿o ardillo?, todavía no lo sé), a escondidas, como una manipuladora del destino. Comprendí que no es el tiempo sino la determinación la que conlleva a modificar cualquier estado de depresión, es el mejor remedio contra la traición y la cura contra el sentimiento de abandono. La solución es, simplemente, llevar una vida bien vivida, plena de si, pedaleando cada quien su propia bicicleta, moldeando el futuro con lo que se tiene: la vida llena de sobresaltos, emociones, dolores, placeres, alegrías, amores, sueños por alcanzar... Es todo cuanto nos basta.&lt;br /&gt;*Especies de árboles de Venezuela mencionados:&lt;br /&gt;Almendrón: Terminalia Catappa Linn&lt;br /&gt;Mamón: Melicocea Bijuga L.&lt;br /&gt;Zapote: Calucarpum sapota/ pauteria sapota&lt;br /&gt;Nispero: Manilkara anchras&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-2916299293419417416?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/2916299293419417416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=2916299293419417416' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/2916299293419417416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/2916299293419417416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/pequea-tita-por-alix-elena-rosales.html' title='PEQUEÑA TITA por Alix Elena Rosales-Fazio'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-yVNYnDgRI/AAAAAAAAAGg/X-ILCgH_T70/s72-c/hadas1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-6555318267717039394</id><published>2008-03-24T23:00:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:22.888-08:00</updated><title type='text'>AMOR IDEAL por Matías Lucadamo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-iVjonDgQI/AAAAAAAAAGY/-rrvI2AG5LM/s1600-h/Derechos_al_Amor.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181555810718941442" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-iVjonDgQI/AAAAAAAAAGY/-rrvI2AG5LM/s200/Derechos_al_Amor.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; En la primera clase que tuve en el profesorado de Lengua conocí a la mujer de mi vida. Cuando la vi entrando al aula, con su mochila de lana colgada de un hombro, con sus rulitos castaños, con sus ojos inmensos y distraídos, fue como si el aire cambiara de color.&lt;br /&gt;La chica cruzó el aula flotando. Se sentó en un banco que había contra la pared. Colgó su mochila en el respaldo de la silla. Sacó sus útiles. Se peinó un rulito atrás de la oreja izquierda. Después abrió un libro. Yo la vigilaba encandilado. No la podía dejar de mirar. No quería perderme ni uno solo de sus movimientos. Ella tenía la mirada fija en la lectura. No se daba cuenta de mi fascinación.&lt;br /&gt;Cuando terminó la clase, cuando la chica se fue apurada del aula, abrí el cuaderno y en la última hoja escribí: "Estoy inexplicablemente enamorado de una extraña".&lt;br /&gt;Desde ese día, los lunes se convirtieron en mis jornadas predilectas. La chica solamente cursaba conmigo las clases de Teoría Literaria, así que el resto de la semana no la podía ver. Yo intentaba aprovechar al máximo esas dos horas y me pasaba todo el tiempo mirando a la chica.&lt;br /&gt;Ella, por su parte, nunca me miraba. Durante las clases atendía a la profesora con atención y, cuando terminaba la hora, se iba, tan fugaz como había llegado.&lt;br /&gt;Al principio su indiferencia me dolía. Pensaba que a la chica no le gustaba y que yo no era su hombre ideal. Tuvieron que pasar un par de semanas para que me diera cuenta de que el amor de mi vida tenía otras formas de comunicarse conmigo. No hacía falta que me mirara. Por gestos sutiles yo podía saber que ella era consciente de mi admiración. Cuando se enrulaba el pelo con los dedos, por ejemplo. O cuando miraba la ventana con una sonrisa casi invisible en los labios y se acariciaba una de las pulseritas de la muñeca. En esas sutilezas estaba su manera de decirme: "Sé que me mirás. Sé que te gusto".&lt;br /&gt;Mirándola desde mi rincón del fondo, todos los lunes aprendía un detalle nuevo de su forma de ser. Cuando se sentía triste, sus pestañas parecían sauces. Cuando había tenido sueños alegres, tarareaba una canción.&lt;br /&gt;Yo siempre le escribía. "Me gustan tus rulitos". "Me gustan tus aritos". "Me gustan tus manos". Le escribía todo el tiempo; en las clases de otras materias, en los trenes; en mis madrugadas eternas. No hacía falta que ella estuviera en el aula. Estaba convencido de que la mujer de mi vida, estuviese donde estuviese, me podía escuchar.&lt;br /&gt;Hasta que a las pocas semanas pasó lo inevitable. La profesora anunció el receso de invierno. Los compañeros se alegraron por el descanso de casi un mes. Pero yo me deprimí.&lt;br /&gt;"Me va a costar respirar, amor", le escribí, desorientado, el último lunes de clase. Ella apoyó los codos en su banco y en las manos descansó su mentón. La profesora discurría sobre un texto de Simone de Beauvior, una autora que al amor de mi vida le fascinaba. Pero esta vez no parecía estar atenta. No dejaba de mirar la pared. Como si el efluvio de mi nostalgia la hubiese tocado.&lt;br /&gt;Cuando la clase terminó, cuando la chica se levantó y se fue apurada del aula, tuve una sensación parecida a la que había tenido el lunes en que la conocí. Desaparecieron las personas y los ruidos. Solamente era ella, haciendo en sentido inverso el mismo recorrido que había hecho aquella tarde. Yéndose, fugándose; saliendo de mi vida.&lt;br /&gt;Durante el mes del receso, la costumbre de escribirle se intensificó. Se me volvió una necesidad a todo horario. Tuve que escuchar varias reprensiones de mi jefe, por desatender mis tareas. Mis viejos estaban preocupados. "¿Qué pasa que no comés? ¿Qué pasa que no hablás?". Mis amigos también decían que estaba raro. Tomaba más cerveza que nunca y en vez de reírme me quedaba mudo, mirando la pared.&lt;br /&gt;Yo lo único que quería era estar solo. Aprendí a ver la soledad con otros ojos, durante ese tiempo. Cuando estaba solo podía pensar en ella tranquilo y escribirle sin tener que darle explicaciones a nadie. A veces mi nostalgia era tanta que no podía desahogarla en mis cuadernos. Entonces, mirando la luna, me imaginaba que la mujer de mis años estaba ahí, entre mis brazos, acostada conmigo. Le decía cosas al oído y era como si de verdad ella estuviese ahí, perfumando mi almohada.&lt;br /&gt;La noche anterior al lunes en que volvían las clases no pude dormir. Fui a trabajar como un sonámbulo. Estuve toda la tarde amodorrado, soñándola despierto. A las seis entré al aula. La chica no estaba y la ansiedad me empezó a doler a medida que pasaban los minutos. Ella nunca llegaba tarde. Las piernas se me sacudían con un tic inconsciente, mientras miraba la puerta. La clase ya había empezado y yo seguía sin noticias de ella. "¿Por dónde andarás ahora, amor de mi vida?".&lt;br /&gt;Habrían pasado unos quince minutos, cuando sentí el ruido del picaporte girando. Hubo un momento de vacilación temporal, de congelamiento parcial de todo, entre el instante en que la puerta se abría y la persona que la había abierto aparecía abajo del marco. Era ella. Era ella, sedante, sobrenatural, entrando sigilosamente al aula. Con su mochila de lana, con sus rulitos castaños, con sus ojos inmensos y siderales.&lt;br /&gt;Mi chica cruzó el aula entre las hileras de bancos. Me quedé helado cuando me di cuenta de que la única silla vacía era la que estaba a mi lado. Ella se estaba acercando a mí. Dejé de respirar. La chica se terminó de acercar y yo corrí la mochila. "Gracias", me dijo. El amor de mi vida, de repente, estaba ahí. Sentada conmigo.&lt;br /&gt;La miré de reojo, mientras abría su carpeta. Después de un mes de idealizarla, su hermosura se había vuelto tan concreta que casi no la podía ver. Era como si hubiera un aura a su alrededor que la volviese transparente. Era como ver un silencio hermoso y profundo.&lt;br /&gt;La chica sacó una birome y empezó a tomar apuntes. Yo quise parecerle aplicado y también me puse a copiar. Pero la profesora dictaba muy rápido y en cierto punto se me quedó inconcluso un concepto. Levanté la mirada y mi chica seguía ahí. Hermosa. Lejana. A quince centímetros.&lt;br /&gt;-¿Qué dijo? –le pregunté.&lt;br /&gt;Ella corrió el brazo, para que yo pudiera leer su carpeta.&lt;br /&gt;-Que la demarcación entre qué es literatura y qué no lo es depende de los juicios de valores propios de cada sociedad y de cada época –me dictó en voz baja.&lt;br /&gt;"Tu voz es dulce, amor de mi vida".&lt;br /&gt;-"De cada sociedad y de cada época"... Muchas gracias.&lt;br /&gt;"Tu voz me enamora".&lt;br /&gt;Ella tomó apuntes el resto de la clase y yo no quise volver a interrumpirla. Mientras simulaba prestarle atención a la profesora, miraba su brazo rozando el mío. Miraba sus útiles. Su carpeta, su letra. Sus pulseritas. Sus anillos. Sus manos. Todo hablaba de ella. Estaba ahí, al lado mío, y era un instante mago que había soñado mil y una noches.&lt;br /&gt;Estuve el resto de la clase pensando en qué le iba a decir cuando la hora terminara. Al fin la hora terminó. Cuando la profesora salió del aula, miré a la chica.&lt;br /&gt;-¿Te gusta esta clase?&lt;br /&gt;Ella sonrió.&lt;br /&gt;-Sí, es interesante. Me gusta cómo explica la profesora. ¿A vos?&lt;br /&gt;-A mí también. Es la clase que más me gusta.&lt;br /&gt;Empezó a guardar los útiles. Entonces miré su mochila y descubrí un prendedor con forma de luna que antes no había visto. Ella se despidió.&lt;br /&gt;-Bueno, nos vemos la semana que viene.&lt;br /&gt;-Dale.&lt;br /&gt;La vigilé mientras se iba. Su aroma quedó flotando en el aire. Su voz todavía me acariciaba los oídos. Como una música.&lt;br /&gt;Unas horas más tarde, cuando estaba acostado en mi cama, no me podía dormir. La charla que había tenido con el amor de mi vida me desbordaba en cada uno de mis poros. Ella me había hablado, ella me había mirado a los ojos, ella me había mostrado sus apuntes y yo había visto su letra elegante y prolija y su prendedor con forma de luna.&lt;br /&gt;Estaba ansioso por lo que podía pasar en la próxima clase. Me imaginaba sentado con ella, conversando sobre literatura o este o aquel parcial. Estaba tan intrigado por saber cómo iba a ser conocerla que no podía pegar un ojo. Solamente me quedé tranquilo cuando me prometí mostrarle este cuento algún día. Me prometí regalárselo cuando fuéramos novios y ella me quisiese tanto como la quiero yo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-6555318267717039394?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/6555318267717039394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=6555318267717039394' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/6555318267717039394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/6555318267717039394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/amor-ideal-por-matas-lucadamo.html' title='AMOR IDEAL por Matías Lucadamo'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-iVjonDgQI/AAAAAAAAAGY/-rrvI2AG5LM/s72-c/Derechos_al_Amor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-968923835545060095</id><published>2008-03-24T22:55:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:23.152-08:00</updated><title type='text'>LA HIJA DE MARYLÍN por Lola Bertrand</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-iUfYnDgPI/AAAAAAAAAGQ/Ol7HIAnOZSI/s1600-h/hada,.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181554638192869618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-iUfYnDgPI/AAAAAAAAAGQ/Ol7HIAnOZSI/s200/hada,.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Soy hija de mil sitios y situaciones: cuando nací mis padres semiraron preocupados y dijeron, bajito, con temor:-Esta niña, ¿de dónde ha salido?, es rara, ¿a quién se parece…?Pienso que eso me marcó, ya que siempre pensé que era hija delpétalo de una flor, de la savia de un árbol, de la luz de unaestrella: hija de todos y de nadie; del esperma de una ola, de lashuevas olvidadas de un pez: mitad sirena y mitad mujer.Pero el tiempo pasa y también pasó por encima de mí.Vino el cine, la tele, las revista en colores y… entonces, a mistrece años deseé por encima de todas las cosas ser la hija deMarylín Monroe.Mis noches se poblaban de sueños en los que mi cuerpo de infantedormitaba sobre su vientre liso e inmaculado; mi hambre se apagaba ensus pechos de hembra nacida para querer, yo sentía, por debajo de supiel manoseada por mil ojos, una ternura inmensa y una calidez humanafuera de toda duda.El mohín de sus labios era como un beso a su hija no nacida, yo, laheredera de su estirpe.A los quince años, sin permiso y a escondidas, me corté el pelo y melo teñí de rubio: casi me matan los que decían ser mis verdaderospadres: casi me descalabran a bofetadas.-Pero bueno, es que quieres parecer una puta de Hollywood, eresigualita a la Marylín esa de los demonios.&lt;br /&gt;Me encantó esa afirmación, no me dolieron las bofetadas, me di cuentaqué los que decían ser mis padres se habían puesto furiosos por quehabía descubierto la verdad: YO ERA LA HIJA SECRETA DE Marylín Monroe.Tuve, eso sí, que volver a mi pelo rojo de siempre ( herenciairlandesa sin duda), y dos años después, mis aparentes padres,desesperados , me casaron, y tuve que renunciar a mis sueñosescénicos : han pasado más de cuarenta años, pero no me privo, encada onomástica , de cantar el cumpleaños feliz , aunque no sea el deKennedy , mi padre, creo…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-968923835545060095?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/968923835545060095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=968923835545060095' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/968923835545060095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/968923835545060095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/la-hija-de-maryln-por-lola-bertrand.html' title='LA HIJA DE MARYLÍN por Lola Bertrand'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-iUfYnDgPI/AAAAAAAAAGQ/Ol7HIAnOZSI/s72-c/hada,.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-8308699179833254468</id><published>2008-03-24T00:02:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:23.395-08:00</updated><title type='text'>LA MISERIA POSEE LUZ PROPIA por MªÁngeles Cantalapiedra</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dSkYnDgOI/AAAAAAAAAGI/S3rpNPZJmBA/s1600-h/Cachorro4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181200681348071650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dSkYnDgOI/AAAAAAAAAGI/S3rpNPZJmBA/s200/Cachorro4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; El humo de las fábricas se llenó de color y alegría; después, una pelota se hunde en el lodo.Jaramillo mira con los ojos llenos de legañas aquella esfera roja que desaparece sin remedio y piensa “¡Qué bonita era!&lt;br /&gt;”Medellín, Colombia 21 PM.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa, Enano?-Nada. ¿Has traído algo?&lt;br /&gt;-¿Lloras, acaso, de hambre? Los hombres son fuertes y dominan el rugido de las tripas.&lt;br /&gt;-No es eso. Jennifer lleva tosiendo todo el día; está azul.- el niño aprieta contra su cuerpo un bulto, mientras unos débiles mocos caen como reguero de pólvora.&lt;br /&gt;Giovanni extiende los brazos para que Jaramillo le entregue el fardo; éste hace amago de moverse, pero a continuación se queda quieto.Sus labios agrietados besan aquello que está envuelto en bolsas de basura para que así tenga más calor.&lt;br /&gt;Al roce, el envoltorio se mueve y, entre los plásticos, emerge una diminuta mano… Es Jennifer.&lt;br /&gt;Giovanni Arteaga es a sus diecinueve años un superviviente de las calles colombianas, un héroe, según se mire. A ellas llegó hace diez años, escapando de La Cruz.&lt;br /&gt;A los siete años fue vendido por su tía; sus papás habían sido acribillados a balazos por la guerrilla. A los nueve, escapó de los malos tratos y, junto a otros campesinos que huían de los combates entre la guerrilla- los paramilitares y el ejercito-, marchó a la ciudad a engrosar un número más en la miseria y el olvido.&lt;br /&gt;Al muchacho todos le miran con respeto y algunos, incluso, con temor. Su mirada descarnada, cuerpo famélico, dedos roñosos y un rayón en la frente que deja al descubierto el cráneo, son sus señas de identidad; quizá, ésta última es la que más atemorice a los chavales de la calle. Le dieron un machetazo cuando buscaba entre la basura algo que comer.&lt;br /&gt;Desde aquellos días pasados, comprobó con desolación que la fortuna y los Ángeles del cielo que tantas veces su mamá imploró, también a él le habían abandonado, pero no quería morir. Al principió se unió a los más fuertes; esnifó pegamento para olvidar y vio como otros sufrían abusos de todo tipo. Entonces, huyó también de allí a sobrevivir en soledad.&lt;br /&gt;Se refugió en las ruinas de una fábrica donde montó su campamento; la suerte le sonrió por primera vez cuando, en el contenedor de un restaurante, encontró una especie de hacha pequeña, tan afilada como una hoja. Adhirió a su cuerpo el arma y a todo aquel que buscaba guerra o confrontación, sacaba aquel cuchillo; sólo con verlo salían como alma que lleva el diablo.Buscaba chatarra para vender y era un experto en la utilidad; siempre veía en el objeto desechado algo que hacer con él.&lt;br /&gt;A su manera encontró una paz, una reconciliación entre la tierra y el cielo.&lt;br /&gt;-Me voy a llevar al hospital a Jennifer o se nos morirá.&lt;br /&gt;-Giovanni, nos la quitaran.- la voz de Jaramillo estremece de dolor con tal pensamiento.&lt;br /&gt;-No digas bobadas. La cura el doctorcito y me llevo de nuevo a nuestra muñeca.&lt;br /&gt;-Aquello está lleno de policías, no te dejaran entrar.&lt;br /&gt;- Jaramillo aprende de una vez que para sobrevivir no te han de oler el miedo, ni tener ante tus ojos barreras, pues éstas te cortarán el camino- el niño sigue con suma atención las palabras del que hace dos años se convirtió en su papacito. No le llama así pues Giovanni se enfada; dice que son hijos arrancados de las entrañas de la tierra a pedradas. No tienen origen ni condición; por tanto, han de luchar y buscarse una entidad sólo con sus manos y la fe que ellos creen… nada más.&lt;br /&gt;-¿Te conoces bien el edificio?- la pregunta es dicha casi en un susurro.&lt;br /&gt;-Sí, tranquilo, como la palma de mi mano. Recuerda las veces que he trepado los muros como un ratón para robar medicinas y vitaminas para ti. ¿Te acuerdas, Enano?- le pasa su mano por la cabeza llena de piojos. Al niño este gesto le reconforta.&lt;br /&gt;-Voy contigo.&lt;br /&gt;-No, te quedas aquí con Pluto; volveré rápido.- El perrillo reconoce su nombre al instante y se abalanza encima del niño. Sabe cual es su misión; cuidar de él mientras su amo no esté.&lt;br /&gt;Mientras pedalea las ruedas de la bicicleta destartalada, Giovanni observa las luces lejanas de la ciudad como van quedando atrás y, allí también, su corazoncito. Vuelve tranquilo; las enfermeras dicen que sufre de vitaminosis y que en una semana estará bien. Nada han preguntado, simplemente dio sus papeles, falsos como Judas, pero muy bien hechos.&lt;br /&gt;Cuando se ha ido, de paso ha robado unas cuantas cosillas; se siente seguro teniendo el botiquín abastecido.Se va acercando ya a casa y este pensamiento le hace sonreír. Ahora tiene una familia por la que luchar y una esperanza; hasta tiene perro como los ricos.&lt;br /&gt;Recuerda a Jaramillo llorando en una esquina; había sido abandonado como él. Al menos eso se imagina. El niño nunca contó nada ni él preguntó, ¿para qué remover más la mierda?Él hubiera querido que alguien le hubiera recogido y no fue así. Ahora actúa como el sueño callado que durante años fraguó en su mente.&lt;br /&gt;¿Y Jennifer? Su cuerpecillo permanecía encallado en un nudo de basura y gracias a un gato que hincó el diente en un muslo de la niña, se percató que el grito era humano y no de origen animal.&lt;br /&gt;Giovanni no sabía nada de ternura, sí del llanto y la desolación, pero cuando vio a semejante criatura, un hueco en el espeso humo de su vida se abrió y por él se coló un rayo de luz.&lt;br /&gt;Hospital Central, Medellín 4,30 AM.&lt;br /&gt;Tres días después.Los pasillos están desiertos y las puertas cerradas. Giovanni se arrastra cuan serpiente sigilosa en busca de su presa y encuentra el botín, pero una enfermera hace guardia dormitando en una silla.Un trapo con formol será suficiente para que el sueño del guardián sea profundo; después, busca a Jennifer. Cada cuna tiene un letrero pero él no sabe leer y busca ansioso la carita angelical. Jennifer abre los ojos y se ilumina en una enorme sonrisa… le ha conocido.&lt;br /&gt;Arranca hasta con el colchón, la niña necesita de cuidados y descansar cómoda; sale precipitado por las escaleras de incendios y su corazón galopa a cien por hora.Ya lejos de allí, para y respira hondo. La oscuridad no le deja ver el rostro deseado, pero lo toca y esta calentito. Reemprende la huída.&lt;br /&gt;-¡Jaramillo, despierta! Hemos de irnos o nos encontrarán.- el niño se restriega los ojos, tiene mucho sueño.&lt;br /&gt;-Voy- sale al aire de la noche y siente frío- ¿Dónde vamos?&lt;br /&gt;- A los cafetales. Nos esconderemos allí y después… no sé, ya buscaré una salida. ¡Venga! Monta en el carro, te taparé.Empieza a amanecer y un sol se prende en el horizonte.&lt;br /&gt;En la lejanía, por tierras sin carretera, alguien tira de un carro. No se le ve la cara pues está tapada por una gorra de béisbol descolorida. Va silbando con el viento de cara y un perro sin raza y de siete madres, va saltando a su lado.En Colombia, según los últimos datos, hay dieciséis millones de menores.&lt;br /&gt;Uno de cada tres, vive en la miseria y… sin esperanza de vida; no traspasan el umbral de los veinte años.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-8308699179833254468?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/8308699179833254468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=8308699179833254468' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/8308699179833254468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/8308699179833254468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/la-miseria-posee-luz-propia-por-mngeles.html' title='LA MISERIA POSEE LUZ PROPIA por MªÁngeles Cantalapiedra'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dSkYnDgOI/AAAAAAAAAGI/S3rpNPZJmBA/s72-c/Cachorro4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-5754775000239448085</id><published>2008-03-23T23:59:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:23.653-08:00</updated><title type='text'>LUNA LLENA por Rosa Arroyo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dRqInDgNI/AAAAAAAAAGA/7_LzNA8go6w/s1600-h/amanecer-.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181199680620691666" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dRqInDgNI/AAAAAAAAAGA/7_LzNA8go6w/s200/amanecer-.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Sintió la luz blanca penetrando por la ventana y no pudo resistir la tentación de asomarse para contemplar una luna redonda, preñada de luz, inmensa. Era la misma luna que había observado durante años y a la que había aprendido a imaginar sonriendo cuando le visitaba la tristeza.&lt;br /&gt;No supo porqué, precisamente esa noche de verano y en aquel instante, vinieron con tanta claridad los pocos recuerdos ya lejanos que guardaba con sigilo en su memoria...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Percibió en su pecho, como entonces, el miedo que sintió la primera vez que fue a la escuela: su hermano le sujetaba fuertemente la mano y ella se escondía tras él observando, desde sus ojos infantiles, enormes mariposas flotando en el aire, paredes de madera con dibujos a los que le costaba adivinar su sentido y niños y niñas que la miraban con curiosidad y que tanto la cohibían. Pero él estaba allí, a su lado, transmitiendo la seguridad y el aliento que ya no la abandonarían el resto del curso ya comenzado.&lt;br /&gt;Del verano de aquel año, evocó el primer chicle de fresa que le escoció en la boca, y la risa de su hermano, grande y cariñosa, mezclándose con aquellos ojos oscuros que se achinaban constantemente con la alegría. Y su mano, siempre su mano, apretando la de ella, peinando el pelo revoltoso, acariciando su cara...&lt;br /&gt;La última vez que le vio estaba postrado en la cama. Tenía sobre su frente un paño blanco empapado de agua y su rostro era un lamento enmarcando un rictus de ruego: los ojos vidriosos supuraban llanto seco, su boca emitía pequeños quejidos de niño dócil, y su frente inteligente había perdido la fuerza de hermano mayor que siempre ofrecía seguridad.&lt;br /&gt;Le tuvo agarrada la mano hasta que la arrastraron fuera de la habitación después de suplicar llorosa que le dejaran darle un beso, sintiendo en sus labios la piel fina, enfebrecida, ardiente, que no la abandonaría en muchos años.&lt;br /&gt;Aquel mismo día la llevaron lejos de casa. En el camino, prometieron que su hermano se curaría, que necesitaba ir al hospital, que pronto volvería a jugar con él...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIN retirar la vista de aquella cara redonda que la inundaba de brillos, las remembranzas de aquel tiempo se le agolparon a la mujer en las sienes con la fuerza de un mar tempestuoso sin evitar frenarlas como tantas otras veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL regreso a casa tras dos días fue de noche. Nada más entrar por la puerta corrió a la habitación de sus padres en busca de su hermano, pero no lo encontró. Fue estancia por estancia mientras le llamaba en voz alta, pero no respondió nadie. Sólo silencio.&lt;br /&gt;Su madre estaba sentada en una silla frente a la ventana que daba a un pequeño campo, entonces deshabitado, que pertenecía al Ejército de la Marina y que les regalaba, en veranos como ese, olores a espliego y canciones de grillos.&lt;br /&gt;Se subió a horcajadas en su regazo y, mientras le pasaba distraída su dedo por la mejilla para jugar con una lágrima, le preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamá, ¿dónde está el hermano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su madre, reteniendo un sollozo, respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al mirar por la ventana lo único que vio en aquel cielo oscuro fue una inmensa luna llena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA mujer, todavía se encontraba abstraída por la luz que se colaba por su ventana cuando una nube espesa cubrió el nácar que la tenía hipnotizada y sonriendo levemente, con lágrimas cuajadas en los ojos, contempló como unos rayos finos, simulando largos brazos, luchaban desesperadamente por atravesar el denso gris para alcanzar su cara, su pelo, sus manos...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-5754775000239448085?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/5754775000239448085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=5754775000239448085' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5754775000239448085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5754775000239448085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/luna-llena-por-rosa-arroyo.html' title='LUNA LLENA por Rosa Arroyo'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dRqInDgNI/AAAAAAAAAGA/7_LzNA8go6w/s72-c/amanecer-.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-5546032134124422589</id><published>2008-03-23T23:56:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:23.841-08:00</updated><title type='text'>AMOR EXTRAÑO por Luis Alcocer</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dRJonDgMI/AAAAAAAAAF4/ouMjrvAsOjw/s1600-h/1204916713_g_0.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181199122274943170" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dRJonDgMI/AAAAAAAAAF4/ouMjrvAsOjw/s200/1204916713_g_0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; La verdad es que no sé muy bien cómo contar esta historia. Esdifícil de creer y, por tanto, he dudado mucho antes de comenzar arelatarla, pero allá va...:Eduardo era un hombre tímido, excesivamente tímido y retraído...,introvertido, como dicen ahora. Estaba chapado a la antigua: vestíasiempre de oscuro, con chaqueta y corbata, era creyente de misadominical, educado, formal y... soltero.Yo creo, aunque él jamás me habló de ese tema, que nunca habíatenido novia; de hecho, cuando hacíamos en la oficina loscomentarios habituales sobre las mujeres, ya sabéis: "Susana cadadía tiene las tetas más gordas", "El culo de Ana está como paracomérselo a bocados", etc. -lo normal entre hombres, vamos-, él secallaba o, incluso, se apartaba discretamente. Hay quien llegó apensar que era maricón, pero yo que le conocía mejor que nadie,sabía que no lo era, le veía mirar de reojo, muy discretamente, alas chicas y sonrojarse si ellas le dirigían la palabra. Además, élme decía, cuando hablábamos del tema, que su mujer ideal aún nohabía aparecido..., que esperaba a alguien de una delicadeza similara la suya, romántica, soñadora... Con nadie más que conmigo teníaesas confidencias.Hasta aquí todo es más o menos normal, lo extraño comenzó el día enque me dijo:-Alfredo, no creas que me he vuelto loco, pero debo contarte unacosa...-Claro, dime –le respondí.-Me tienes que prometer un silencio absoluto sobre lo que te voy adecir.-Naturalmente, ya me conoces.Dudó un instante:-La máquina de café se ha enamorado de mí.Esbocé una sonrisa, Eduardo nunca gastaba bromas y me habíasorprendido.-No te rías –me dijo-, hablo completamente en serio.-¿Pero cómo no me voy a reír? ¿De dónde has sacado esa idea?Volvió a dudar, parecía estar arrepentido de habérmelo contado.-Me envía mensajes en cada vaso de plástico que suelta cuando metomo un café. Mensajes de amor, cada vez más íntimos y cariñosos.Sabe mi nombre, como voy vestido cada día, hasta mi estado de ánimoa veces...Medité antes de contestarle ya que mi respuesta no podía ser otra:-Mira, Eduardo, los cabrones estos de la oficina te están gastandouna broma, ya sabes como son, y tú te la estás tomando en serio.-No son ellos, es la máquina. Pensé como tú al principio, no soybobo, y probé a sacar café a primera hora, antes de que llegaran, oa quedarme hasta casi de noche, solo, para tomar el café. La máquiname conoce, Alfredo, y me escribe... y me quiere.-De acuerdo, vamos a comprobarlo –le contesté, no se me ocurrió otracosa- sacamos un café juntos y lo veo.Allí, al final del pasillo, nos esperaba la máquina. Yo sabía que noiba a pasar nada especial y que, después, Eduardo me daría algunaexplicación para justificar su pequeña locura.Él se acercó primero, con una moneda en la mano y le dijo:-Éste es mi mejor amigo, puedes decirme lo que quieras, sabe todo lonuestro.Echó la moneda y, tras unos segundos, cayó sobre el soporte el vasocon el café. Eduardo lo leyó primero y, luego, me lo enseño. Casi nocreí lo que estaba impreso en azul sobre el blanco del vaso: "Cuidamucho de él, Alfredo, es muy bueno y le quiero mucho".Me cabreé, la broma me la estaba gastando él a mí:-¡Muy gracioso, Eduardo!..., has preparado la máquina, no sé como,para hacerme pasar por tonto.-No es una broma. No haría eso nunca.-¿Ah, sí?..., espera...Saqué una moneda del bolsillo y la introduje en la ranura. Cayó unnuevo vaso, también estaba escrito: "¿Por qué no le crees?..., ¿y túdices que eres su mejor amigo?".Eduardo acarició suavemente el panel frío de la máquina:-No te enfades –le dijo-, Alfredo es buena persona y muy buen amigo.Cayó otro vaso, esta vez vacío: "Te haré caso, mi amor... No meenfado, perdona".¿Para qué seguir?... La increíble historia era cierta, no cabíaduda. Intenté explicarle a Eduardo que, en cualquier caso, era unarelación sin pies ni cabeza, que no tenía sentido. Él me contestabaque era el amor perfecto, que nunca le habían querido así, sin pedirnada a cambio, sólo por como él era.La verdad es que, aparte lo absurdo de la situación, Eduardo teníarazón, yo hubiera dado cualquier cosa por encontrar una mujerasí..., repito, una mujer no una máquina. Además él era feliz,llegaba encantado al trabajo, sus ojos brillaban y sus corbatas erancada vez más bonitas.Y todo transcurrió felizmente hasta el día en que llegó la maquinadestructora de papel.Me lo dijeron al llegar a la oficina:-Han traído una máquina "come papeles" de esas modernas. Es capazde tragarse más de quinientos folios de golpe.-¿Dónde la han puesto?-Pegada a la de café.A los dos días, Eduardo me dijo:-Estoy preocupado, Alfredo, mi amor me ha dicho que el destructor depapel, ese nuevo, se ha enamorado de ella y está celoso de nuestrarelación.Tuve serias dudas antes de contestar, la situación era surrealista yyo empezaba a cansarme:-Mira, Eduardo, bastante locura supone tu relación para que ahora lacompliques con otro nuevo absurdo... Olvida el tema.Fue la última vez que hablamos, siempre he lamentado no haberlehecho más caso.Llegué tarde al día siguiente, había una ambulancia en la puerta yun coche de policía. Entré alarmado.-¿Qué ha pasado?-No te lo vas a creer, la máquina destroza papeles esa nueva haenganchado a Eduardo por la corbata y se lo ha tragado entero.Me acerqué al final del pasillo; había un charco de sangre inmenso yun amasijo de carne, huesos y ropa en el depósito del destructor depapel.Sin dar crédito a lo que veía, mareado y temblando, me aproximé asacar un café.-No eches monedas, Alfredo –me dijeron- la máquina de café se hafundido, rota del todo... Nos han dicho que traerán una nueva.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-5546032134124422589?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/5546032134124422589/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=5546032134124422589' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5546032134124422589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5546032134124422589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/amor-extrao-por-luis-alcocer.html' title='AMOR EXTRAÑO por Luis Alcocer'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dRJonDgMI/AAAAAAAAAF4/ouMjrvAsOjw/s72-c/1204916713_g_0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-2127233889396482926</id><published>2008-03-23T23:54:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:23.977-08:00</updated><title type='text'>LA CASA DEL POETA por Carmen Amaralis</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dQcYnDgLI/AAAAAAAAAFw/4Z43i56NdCU/s1600-h/741540.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181198344885862578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dQcYnDgLI/AAAAAAAAAFw/4Z43i56NdCU/s200/741540.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Mala mía cuando decidí llevar a mi duende a visitar la casa delPoeta en Isla Negra. Un científico, más específicamente, undentista, no tiene por qué darle por imitar las excentricidades deun artista. Han pasado dos años y aún me parece verle recorriendo,con sus ojos bien abiertos, cada caracol, cada mascaron semidesnudo,y hasta el cuerno de aquel que un día fue el único colmillo de unpez en el alto mar de sus sueños. Ahí se detuvo tiempo suficientepara arrugar su frente en análisis profundo, y se le despertó laidea de convertirse en un ermitaño rodeado de cuernos.Cuando llegamos a la entrada del comedor casi tengo que sujetarlopara evitarme una vergüenza. Definitivamente en ese momento seevaporó mi esperanza de comprarme muebles de roble. Allí seencontraba su sueño hecho realidad. El duende midió la mesa en mediodel salón con el diámetro de sus brazos extendidos, parecía uncristo en delicias. Y digo mesa porque no sé cómo debe llamársele ala rueda de una carreta de bueyes con un cristal sobre ella ysostenida por un trípode.Cuando ya estábamos al final de la visita guiada, yo experimentabauna angustia indescriptible. Sentía la necesidad de pedirledisculpas al empleado que nos acompañó en el recorrido por la casa.No sé cómo el pobre hombre soportó tantas preguntas y toqueteos.Pero lo peor ocurrió cuando ya estábamos a punto de salir al patiofrente al mar y pasamos por el vestíbulo del caballo. Sí, así llamoyo al cuarto donde se encuentra el caballo de Pablo disecado y con lacola quemada por un fuego. Ahí sí que se le iluminó la mirada alduende comoa un loco. Acarició las ancas del caballo, y llegué a pensar que elresto de mi vida tendría que contemplar un ejemplar del hipódromosimulando una carrera embalsamada para toda la eternidad.Y el patio, ¡Dios mío, el patio!, allí respiré de alivio, dejandoque los vientos del Pacífico me acariciaran el rostro y refrescaranel infierno de mi centro. Entré en un trance de agradecimiento a lavida, respiré profundo el perfume del mar, dando gracias porque alfin salimos al cielo abierto, y cuando ya casi llego al éxtasis mássublime, un tremendo campanazo me destrozó los tímpanos. Alvoltearme a mirar de donde procedía tal estruendo, encontré alduende a punto de romper la campana gigante del poeta con su próximocampanazo.Corrí despavorida, no sé si alejándome del paraíso o dejando atrásla catedral del infierno. Sentía una mezcla de angustias eindescifrables desvelos por venir.Sí, dije desvelos por venir, y vinieron. Solo han pasado dos años deesa mágica y mística visita a Isla Negra, y les cuento que yatenemos la finca llena de campanas gigantes por todos lados:amarradas a las cúpulas de los árboles de mangos, en el sótano delestablo, en un trípode frente al charco más hondo del río que noscruza, y no sé en cuantos recovecos más. Tengo también una rueda decarreta con un cristal sobre la mesa de mármol, esperando por quelas patas lleguen de la ebanistería. Y como si fuera poco, debosoportar la mirada hueca de la cabeza de una vaca disecada y elcráneo de un chivo con sus dos inmensos cuernos a la entrada delgaraje. Su próximo proyecto es cavar nuestras dos tumbas, una allado de la otra, mirando al monte más verde. En la finca no tenemosde frente el Pacífico.De noche el duende me acaricia con ternura y con un rostro feliz medice:- "Mi vida, estoy creando un mundo de poesía solo para nosotros dos"-y mislágrimas lo confunden. Jamás me lo perdonaré, soy culpable de mispropias torturas.Solamente a una loca se le ocurre llevar a un duende a visitar lacasa de un poeta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-2127233889396482926?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/2127233889396482926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=2127233889396482926' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/2127233889396482926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/2127233889396482926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/la-casa-del-poeta-por-carmen-amaralis.html' title='LA CASA DEL POETA por Carmen Amaralis'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dQcYnDgLI/AAAAAAAAAFw/4Z43i56NdCU/s72-c/741540.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-8336739351488625959</id><published>2008-03-23T23:51:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:24.110-08:00</updated><title type='text'>EL LARGO VIAJE DE MATISTA por MªÁngeles Cantalapiedra</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dPz4nDgKI/AAAAAAAAAFo/cWy_6pWZvXA/s1600-h/hada_rosa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181197649101160610" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dPz4nDgKI/AAAAAAAAAFo/cWy_6pWZvXA/s200/hada_rosa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Matista era una mujer gorda o, al menos, era lo primero que veían de ella los demás. Pero estaba acostumbrada a esas miradas de asco, tanto, que las encontraba normales. Se creó un mundo de carne con pelos lacios y vetas blancas, uñas amarillas por la nicotina y sucia toda su persona. La boca era igualmente carnosa y sus dientes iban marcando ausencias y pronunciando orificios.&lt;br /&gt;Su físico, en verdad, repelía a bucear en ese ser llamado Matista, nombre que surgió por una noche en que su madre se lió con un joyero; de aquel roce, nació una niña por casualidad, ya que la madre estuvo meses barajando la posibilidad del aborto. Al final, se hizo tarde y dejó correr al ser que medraba dentro de ella sin hacer ruido ni molestar.&lt;br /&gt;Matista creció en un suburbio tan descascarillado como la ausencia de niñez. Una muñeca y un perrillo fueron los únicos pasajeros que le acompañaron en esos años. Cuando Rufo fue atropellado intencionadamente por el vecino carbonero que guardaba rencor a la madre de Matista por haber sido rechazado a pesar de que la daba un buen botín por acostarse con él, el corazón de Matista murió.&lt;br /&gt;Apenas fue a la escuela, la aburría. Era torpe y nadie le hacía caso. Además, le molestaba que los chicos le corearan "Mati, la hija de la puta". Ella no entendía aquellas palabras, pero por dentro comprendía que aquello que le decían no era bueno. Tampoco su madre paraba mucho en casa para haberle preguntado el significado de puta. Siempre estaba ocupada en el negocio de los placeres carnales. Si tenía clientela, Matista se pasaba el día sentada en las escaleras con la muñeca y Rufo. Cuando éste murió, encontró refugio en pelar patatas. Comenzó como un juego para tapar carencias y terminó siendo un negocio para su madre. Su habilidad corrió como la pólvora y rápidamente su madre se percató de que tenía una fuente más de ingresos.&lt;br /&gt;Al estar sentada todo el día, comenzaron a reblandecerse sus carnes, a crecer y rodear su ánimo hasta llegar a lo que se había convertido.&lt;br /&gt;No hablaba con nadie, incluso una vez que murmuró más de tres palabras seguidas se asustó de la voz que salía de su garganta. Ella gritaba para sí en silencio, concentrada en sus patatas y, cuando hacía un alto, dedicaba su vista a observar, principalmente a las ratas que iban y venían por las escaleras. A los gatos, a los cuales envidiaba y que, gracias a ellos, descubrió su subsistencia…&lt;br /&gt;Un día, un felino de pelo algodonoso se plantó ante sus narices sentándose junto a ella. Matista apenas se atrevía a respirar para no asustarle, pensaba que aquel animal era mucho más bonito que los roedores que siempre le acompañaban. Al rato, el gato se cansó y decidió subir las escaleras; Matista le siguió llegando hasta la azotea. Allí nunca había subido y, casi, cayó al suelo al contemplar el panorama que se extendía ante sus ojos. A partir de aquel momento, decidió trasladarse a ese lugar. Daba igual que fuera verano o invierno, que lloviera, hiciera frío o nevara. Había hallado un horizonte tibio sobre el que volar, un mar en calma por encima de la podredumbre.&lt;br /&gt;Aprendió a respirar el oxigeno de la libertad mirando a los tejados, al vuelo de los pájaros, al cielo rosa, añil, fresa y carbón. Se lavaba con la lluvia y le fascinaba las gotas de agua sobre sus patatas. Allí arriba se cultivó en el color del otoño, se ilustró en sonrisas y comprendió la soledad que había vivido. Su rostro osco mutó al azúcar. Ya no le importó ser rechazada, ni estar sola.&lt;br /&gt;Contando Matista veintitrés años, su madre murió. Fue la primera y la última vez que pisó un hospital, no sabía ni que existieran, como desconocía que hubiera médicos que sanasen al cuerpo, a ella nunca la vio ninguno… Y Matista conoció el amor. No sabía que aquello que sentía, que hacía acelerar su corazón fuera lo más hermoso que ella había experimentado jamás, incluso por encima del cariño a Rufo, su extinguido chucho. Y sintió profundamente que su madre muriera, no porque le diera pena su ausencia porque no sentía gran cosa por su madre, sino por dejar de ver a aquel hombre de barbas y mirada de chocolate. Fue la única persona en la vida de Matista que la miró con ternura, incluso le habló algo más que para pedirle que le pelara dos kilos de patatas.&lt;br /&gt;Después de enterrar a su madre, llegó una etapa dura para Matista, la tonta del barrio. El negocio de la patata no le llegaba para pagar el piso donde había vivido con su madre, así que la echaron, pero la dejaron quedarse en la azotea.&lt;br /&gt;Y…, así pasaron los años y Matista subida en la cúspide viendo amanecer sobre la escoria, anochecer sobre sueños de cartón. Declararon el edificio en ruina y lo desalojaron. Nadie se acordó de ella, olvidaron a la mujer que pelaba patatas y se alimentaba del horizonte que se expandía a su lado cada día.&lt;br /&gt;Demolieron el edificio y, al retirar los escombros encontraron a Matista con los ojos abiertos y abrazada a un gato; en su cara había perfilada una sonrisa… El obrero pensó, según la observaba, que era una mujer hermosa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-8336739351488625959?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/8336739351488625959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=8336739351488625959' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/8336739351488625959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/8336739351488625959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/el-largo-viaje-de-matista-por-mngeles.html' title='EL LARGO VIAJE DE MATISTA por MªÁngeles Cantalapiedra'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R-dPz4nDgKI/AAAAAAAAAFo/cWy_6pWZvXA/s72-c/hada_rosa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-98426805735524841</id><published>2008-03-14T23:34:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:24.423-08:00</updated><title type='text'>EN LA PENUMBRA DE UN CONTENEDOR de Isamar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9tu57HG_SI/AAAAAAAAAFU/guG040as3LI/s1600-h/hada.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177854137991626018" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9tu57HG_SI/AAAAAAAAAFU/guG040as3LI/s200/hada.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Fue en un crudo mes de Enero cuando su cuerpecito frágil de apenas50 centímetros, acababa de salir de las entrañas de su madre.&lt;br /&gt;Todavía no le había dado tiempo a que sus ojos apreciaran el rostrode la mujer que durante nueve meses lo había llevado en su vientre,pero sus pupilas ya se habían abierto a luz del mundo al que llegó,sin la opción de sobrevivir.&lt;br /&gt;Debería haberse sentido arropado por unos brazos que lo protegierandel frío, a la vez que sus labios sedientos se alimentaran de lasprimeras gotas de leche materna, pero ni tan siquiera le dio tiempode ello.Aún con el cordón umbilical pendiendo de su ombligo, la penumbrainvadió sus primeras horas de vida, cuando los latidos de su pequeñocorazón se ahogaban entre desperdicios y bolsas de basura que leiban cayendo encima. Ella, la misma que lo acababa de parir lo lanzóa un contenedor, como si de un desecho se tratara.Seguramente pataleó para quitarse de encima toda la porquería que leiba cayendo, pero sus diminutas piernas no tenían la fuerzasuficiente para lograrlo.&lt;br /&gt;Un llanto desconsolado rompería las cuerdas de su frágil garganta queya no podía emitir ningún tipo de sonido, para así alarmar a quienespasaran junto a su tumba de plástico.&lt;br /&gt;Fueron los operarios de la limpieza los que impotentes de angustiahallaron a la criatura sin signos de vida. Su pulso se había agotadoy resultaron infructuosos todos los esfuerzos para recuperar su ritmo.&lt;br /&gt;Ese ángel sin nombre había nacido para vivir, pero su destino fuemorir el mismo día de su nacimiento a manos de una cobarde consangre de asesina, a la que la expresión "madre" le venía muy grandepara su condición inhumana.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-98426805735524841?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/98426805735524841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=98426805735524841' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/98426805735524841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/98426805735524841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/en-la-penumbra-de-un-contenedor-de.html' title='EN LA PENUMBRA DE UN CONTENEDOR de Isamar'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9tu57HG_SI/AAAAAAAAAFU/guG040as3LI/s72-c/hada.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-7950233330520104321</id><published>2008-03-14T15:11:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:24.695-08:00</updated><title type='text'>Desde el recuerdo: relato de Pilar</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9r4N7HG_RI/AAAAAAAAAFM/rdRaPvjVAcI/s1600-h/casa-01.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177723639705304338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9r4N7HG_RI/AAAAAAAAAFM/rdRaPvjVAcI/s320/casa-01.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se la veía preciosa, luciendo un ondulado tejado rojo, y desde sus ventanas enmarcadas de verde parecía sonreir nuestras travesuras en el jardín. Entre los parterres llenos de rosas, claveles y dalias, unas esbeltas palmeras se mostraban celosas de nuestras preferencias por el aromático y dulce membrillo. El corazón de la casa latía en el interior de la cocina, que nos acogía calurosamente entre la hornilla de carbón y unas perolas de cobre colgadas del encalado muro. Al final de un largo y estrecho pasillo, unas escaleras te llevaban a una habitación de grandes cristaleras, desde donde podías ver, en las noches claras, el rosario de luces de las barcas que salían a faenar al mar. Los recuerdos de la infancia se entremezclan con estas y otras imágenes de la casa, testigo de aquellos larguísimos veranos, de las lecturas en el porche, las fiestas de cumpleaños con las piñatas, los inviernos con las Navidades y el Belén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Íbamos creciendo; también en ella se dejaba notar el paso de los años con sus fachadas secas, arrugadas por el sol. Su interior daba cuenta de las dolencias más variadas: baldosas que castañeaban a nuestro paso, muros descascarillados, puertas que no cumplian con su deber. Estábamos seguros que sufría. Por las noches, ya metidos en nuestras camas, podíamos oír su lamento al sentirse vapuleada por el viento que dejaban pasar las ventanas mal cerradas. Hasta las maderas parecían corear esos lamentos con crujidos que salían del corazón de los muebles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, los años pasaban y compromisos ineludibles, y otros amores, nos llevaban en direcciones inversas. La vida nos hizo seguir a cada uno nuestro camino, quedándose ella cada vez más sola y envejecíendo. Al principio fuimos fieles y la visitábamos todos los veranos. Un aire rejuvenecedor parecía entonces entrar por las ventanas abiertas, haciendo revolotear las viejas cortinas y el sol ruborizaba las fachadas de la anciana casa, contenta con nuestra presencia. Pero las separaciones se fueron haciendo más largas, hasta pasar temporadas sin regresar. Su deterioro se hacía evidente, no había recuperación posible, nos decían. Así, hasta que en una de nuestras visitas quisimos verla y ya fue tarde: sólo un terreno abandonado señalaba su paso por aquel lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, empezamos a sentirnos vacios, intranquilos. Como si, al faltar la casa, se hubiera roto el cordón umbilical que nos unía a la tierra, perdidas nuestras raíces. Como si al morir la casa, hubiese muerto nuestra memoria. Quisimos recuperar los recuerdos e intentamos buscar su alma. Esperanzados, caminamos por lo que había sido un jardín pletórico, y sólo encontramos rastrojos y aquellas palmeras que aún se conservaban esbeltas. Ellas son las que, al mover el aire sus pesadas ramas, dejan constancia de un pasado que no supimos defender. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-7950233330520104321?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/7950233330520104321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=7950233330520104321' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/7950233330520104321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/7950233330520104321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/desde-el-recuerdo.html' title='Desde el recuerdo: relato de Pilar'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9r4N7HG_RI/AAAAAAAAAFM/rdRaPvjVAcI/s72-c/casa-01.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-3364977476139925640</id><published>2008-03-14T04:41:00.001-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:24.870-08:00</updated><title type='text'>El cinturón de cuero: relato de Micaela</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9pkn7HG_MI/AAAAAAAAAEk/QIXoTJdtlVc/s1600-h/Puesta+de+sol.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177561358660992194" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9pkn7HG_MI/AAAAAAAAAEk/QIXoTJdtlVc/s320/Puesta+de+sol.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi viaje a Argentina en el año 91 estuvo lleno de sorpresas que guardo en la memoria como se guardan las joyas en la caja fuerte. Unos son agradables y otros tristes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De una manera especial viene muy a menudo a mi memoria uno que se quedó marcado a fuego en mi corazón. Fue el día anterior a nuestra vuelta a España; mis primos decidieron llevarnos a la finca que ella había heredado de sus padres; hacía mucho calor, el viento del Zonda redujo casi a cero la humedad del aire hasta hacerlo irrespirable, habíamos almorzado un delicioso asado regado con el rico vinillo sanjuanino y, después de reposar el copioso almuerzo, nos pareció una buena idea librarnos de aquella irritante sequedad sanjuanina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos dispusimos pues, a visitar el viñedo que distaba varios kilómetros de San Juan. Viajamos en el bonito Chevrolet rojo de mi primo que se fue internando en parajes cada vez más inhóspitos: tierra reseca, desolada, sin árboles, sin plantas, sin vida, calcinada por el fuerte sol veraniego; cuando llegamos al viñedo paramos frente a una especie de casa, más parecía una choza, y nos apeamos. En la puerta, en sillas deterioradas, descansaba una familia compuesta por la madre, dos mozalbetes y un bebé que ella tenía en brazos; al vernos se pusieron ceremoniosamente de pié. Sus caras no eran precisamente de felicidad y sin poder evitarlo me dediqué a estudiar la fisonomía de cada uno mientras mi prima los iba presentando. No recuerdo sus nombres pero sí sus caras. La madre de familia, delgada, desdentada a pesar de su juventud y desaliñada, esbozó una tenue sonrisa al ser presentada, mientras sostenía en brazos al más pequeño de la casa que se escondió vergonzoso contra el pecho de la madre; una joven de unos doce años, sumamente escuálida y un muchacho larguirucho con cara de buena persona, la acompañaban en aquel recibimiento a los amos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Padre está en el viñedo ─dijo el chico dirigiéndose a mi primo y poniéndose colorado─ ¿Le digo que venga?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue necesario: una figura se acercaba hacia nosotros con la mano extendida que nos ofreció con timidez; una mano reseca y callosa que apenas hacía presión al estrechar las nuestras; era un hombrecillo menudo, encorvado y tan flaco como el resto de la familia; parecía que se iba a romper con cualquier esfuerzo; muchas arrugas marcadas a fuego en una cara renegrida por tantos días de trabajar de sol a sol, nos mostró una sonrisa cansada pero sincera y, señalando las sillas donde antes descansaba su familia, nos instó a que tomáramos asiento. Una vez acomodados alrededor de una larga mesa cubierta con un hule multicolor, pegajoso y lleno de moscas que revolotearon a nuestro alrededor importunadas por nuestra presencia, analicé lo que era la morada de esta familia: la casa no tenía puerta, solamente una cortina hecha de trapos viejos ocultaba su interior de nuestra mirada; la fachada, en sus tiempos quizás blanca, ahora era parda, desconchada y llena de manchas; a un lado un ventanuco, probablemente de un dormitorio, entreabierto para dejar correr el aire del atardecer, debió estar pintado de azul pero ahora mostraba un color indefinido. Tuve la impresión que lo mejor de la casa era el porche bajo el que nos cobijábamos sentados en las deterioradas sillas y rodeando la mesa cubierta con el pegajoso hule.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí cerca estaba el Chevrolet rojo, reluciente, reflejando los rayos del sol poniente y no pude evitar sentir vergüenza contrastando su esplendidez con tanta pobreza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El empleado trataba por todos los medios agradar a los amos y su inútil servilismo me ponía enferma. Su mujer que se había quedado de pie con el crío en brazos, nos miraba a mi prima y a mí intensamente haciendo un recorrido por todo nuestro cuerpo: nuestras manos de uñas largas y cuidadas, nuestros vestidos y nuestros adornos eran revisados con admiración por aquella mujer en sepulcral silencio, quizás añorando algo que nunca tendría pero nadie le prohibiría soñar despierta. La niña se acercó a mí y me miró sin ningún recato el cinturón de cuero repujado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─¿Te gusta? ─pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alejó sobresaltada como si hubiera sido atraída hacia mí sin su voluntad; puso las dos manos detrás de la espalda y miró tímida a su madre. Me levanté, me quité el cinturón y se lo ofrecí. Esperaba que corriera a cogerlo pero no fue así: lo miró de lejos y movió la cabeza negando. Probablemente en su vida había recibido un presente. Me acerqué a la madre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Tenga, para las dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sí lo aceptó. Sin emplear la palabra gracias supo mostrar una sonrisa emocionada que decía mucho más. Mis primos me miraban sin comprender; nada dijeron pero por sus expresiones me pareció que no estaban de acuerdo con mi actitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─¿Quieren ver las viñas? ─preguntó el empleado. Buscó a su hijo y al no hallarlo volvió a interrogar─&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde está Pablo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho salió de la casa; se había lavado la cara y peinado. Nos miró con aire de triunfo como diciendo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ya veis, estoy arreglado y limpio”. El padre lo miró sonriente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Vamos a enseñar a los señores la viña para que vean cómo está este año la uva. Es un año de suerte si no viene la piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los miré mientras se alejaban y quedamos las mujeres solas. La madre entró a acostar al pequeño que se le había dormido en los brazos. Entonces mi prima bajó la voz para preguntar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─¿Por qué lo has hecho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer volvió a salir sin darme tiempo a contestar. Llevaba el cinturón puesto. Las moscas se habían aposentado de nuevo en el hule de la mesa y aumentaba tanto su número que formaban manchas negras sobre él aprovechando las zonas más sustanciosas. Yo trataba de no espantarlas para que no nos confundieran con el hule; mientras estuvieran allí no nos molestarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La media hora que tardaron los hombres en volver se me hizo interminable. La tarde llegaba a su fin y pensaba lo abandonada de la mano de Dios que estaba aquella familia. Era como si vivieran en un lugar de la tierra donde no llegaban sus bondades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos de ellos, nos metimos en el coche y desde el interior los vi agitar las manos; la casa iba siendo devorada por las sombras que nacían en el cerro cercano. El sol tachonaba de colores el cielo en un último estertor de muerte y, mientras la oscuridad se adueñaba del campo, una familia arrastraba una vida miserable en aquel simulacro de casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos circulando por el polvoriento camino y antes de perder de vista a aquella gente miré hacia atrás por última vez; unos rayos anaranjados salían de detrás de la precordillera. La casa era apenas una sombra a contraluz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordé muchas veces aquellos momentos y comprendí que la verdadera felicidad para la gente sencilla está en las pequeñas cosas, como un llamativo cinturón de cuero que hizo sonreír a una mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvieron un año más en la finca; yo preguntaba por ellos cuando hablaba con mis primos. Un día se fueron nadie sabe adonde. “Alguien les daría mejor sueldo o mejor casa”, dijeron mis familiares; deseé que así fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre ha estado en mi pensamiento aquella tarde y la humilde familia y me he preguntado a menudo qué sería de ellos después de dejar el viñedo de mis primos. Después de tanto tiempo su fisonomía habrá cambiado, sin embargo en mi recuerdo siguen igual que en el año 91. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-3364977476139925640?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/3364977476139925640/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=3364977476139925640' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3364977476139925640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3364977476139925640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/el-cinturn-de-cuero-cuento-de-micaela.html' title='El cinturón de cuero: relato de Micaela'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9pkn7HG_MI/AAAAAAAAAEk/QIXoTJdtlVc/s72-c/Puesta+de+sol.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-976514558004897289</id><published>2008-03-13T07:11:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:25.017-08:00</updated><title type='text'>Nací un jueves: Cuento de Lola B.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9k2bbHG_JI/AAAAAAAAAEM/m1MzpxFlYS0/s1600-h/zeemer.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177229091401038994" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9k2bbHG_JI/AAAAAAAAAEM/m1MzpxFlYS0/s320/zeemer.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nací un jueves, al rayar el alba y, según mi madre, en ese mismo instante una estrella muy luminosa cayó del cielo y se fundió en el mar…&lt;br /&gt;Todos decían que había nacido bajo el signo de las aguas, y yo, aunque no supiera el significado de esas palabras, me las creí.&lt;br /&gt;Mi mundo interior, durante muchos años, fue verde y azul; como mis sueños, como mis juegos. Recuerdo que, con apenas cinco años, recogía las primeras margaritas que me regalaba la primavera, y tejía con ellas coronas para engalanar mi pelo: ¡durante años pensé que eran corales y caracolas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por alguna razón que desconozco me estaba totalmente prohibido acercarme a la orilla del mar, y eso que lo tenía constantemente ante mis ojos…También disfrutaba, durante aquellos años, dejando que mis manos se empaparan del rocío que atesoraba la hierba: ¡eran espuma y gotas salinas lo que yo soñaba tocar! Sé que mis padres me observaban entre sorprendidos y preocupados. Yo, ¡no era una niña como las demás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente comentaba, lo sé, ya que, al llegar yo, en multitud de ocasiones pude advertir que, a mi alrededor, se hacía un forzado silencio… Mi aspecto les llamaba la atención. Mi piel blanca y casi trasparente brillaba bajo el sol como si tuviera escamas, al menos eso decían ellos; mis cabellos, rojos y rebeldes, eran del color de las algas, y mis ojos tenían esa transparencia azul de las aguas quietas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi nombre es Marina, extraño nombre para alguien a quién le tenían prohibido acercarse al mar… Crecí feliz, aunque llena de interrogantes. La naturaleza que me rodeaba era mi más asidua compañera. Sus sonidos y olores estimulaban mi imaginación siempre deseosa de nuevas experiencias. El tiempo pasó por mí de la misma manera en que pasa por el resto de los mortales: unas veces rápido y otras lento, pero os puedo asegurar que, a decir de los demás, a los dieciséis años me había convertido en una espléndida mujer…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un seis de octubre, si mi memoria no me engaña, durante una de mis ensoñaciones sobre la hierba verde, escuché su voz acariciando mi piel:&lt;br /&gt;-Pareces una sirena…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Una sirena?, ¿qué es una sirena?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su risa sonó profunda y cantarina, como el sonido de las olas sobre las rocas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una mujer mitológica y misteriosa nacida de los sueños del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué hermosas palabras dices…! ¿Quién eres que hueles tan diferente a las demás personas que conozco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para ti me llamaré Neptuno, ya que vivo en el mar, de él proviene el olor de mis ropas y mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De él…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, gotas de sal y brisa; aroma de algas y corales; noches serenas y oleajes intensos que te dejan empapado de agua; espuma, estrellas, pedacitos de luna…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante quince días seguidos Neptuno acudió a nuestra cita no pactada. Me contaba cosas fantásticas del mar y sus habitantes.Leyendas imposibles, y viajes a lejanos mundos. Me regaló una caracola para que escuchara el sonido de las olas, y yo la oía por las noches, como si sus lejanos ecos me acercaran más a él… Mientras Neptuno hablaba yo me iba empapando, más y más, de su olor y sus palabras. Un sentimiento desconocido e intenso empezó a nacer en mí… ¡Vivía solamente para los momentos en que estábamos juntos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un veintidós de octubre, si no recuerdo mal, dejó de acudir a nuestras citas. Le aguardé ansiosa los primeros días. Desesperada los meses siguientes. Enloquecida durante tres años… Dejé de comer, de reír, aseguran que me puse tan pálida como un lirio. Todo eso hasta hoy: hoy seguiré el rastro de su olor hasta encontrarlo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La playa del pequeño pueblo es un tumulto y una algarabía de gente que se lamentan y cuchichean. Están todos alrededor de un cuerpo, blanco, de mujer, que les ha devuelto el mar esa mañana desapacible del mes de octubre…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién es…?, pregunta un lugareño despistado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es, Marina, la ciega de la casa grande,-le responden-, nadie conoce la razón que la hizo bajar a la playa y adentrarse en el mar hasta que se ahogó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pobre chica. Parece realmente una sirena con su pelo de algas mojado, y…esa caracola que aprieta fuertemente entre las manos… &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-976514558004897289?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/976514558004897289/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=976514558004897289' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/976514558004897289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/976514558004897289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/nac-un-jueves-cuento-de-lola-b.html' title='Nací un jueves: Cuento de Lola B.'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9k2bbHG_JI/AAAAAAAAAEM/m1MzpxFlYS0/s72-c/zeemer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-3214733203082086365</id><published>2008-03-12T13:52:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:25.188-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9hCw7HG_HI/AAAAAAAAAD8/glR4SJd-Ous/s1600-h/paloma10.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176961179931049074" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9hCw7HG_HI/AAAAAAAAAD8/glR4SJd-Ous/s320/paloma10.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-3214733203082086365?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/3214733203082086365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=3214733203082086365' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3214733203082086365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3214733203082086365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/blog-post.html' title=''/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9hCw7HG_HI/AAAAAAAAAD8/glR4SJd-Ous/s72-c/paloma10.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-5643017488870822892</id><published>2008-03-12T13:45:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:25.382-08:00</updated><title type='text'>¿Te he contado ...? Cuento de Luís A.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9hBgrHG_FI/AAAAAAAAADs/HNcvLWCGZmU/s1600-h/duiven_310102.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176959801246547026" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9hBgrHG_FI/AAAAAAAAADs/HNcvLWCGZmU/s320/duiven_310102.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le vi una mañana de domingo. Yo me había levantado antes de lo habitual y decidí darme una vuelta por los jardines de El Buen Retiro. No eran las diez y, a esa hora, aún se podía andar por el parque sin que nadie molestara mi paseo. Se podía, incluso, oír el aire otoñal entre los árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era muy anciano, estaba sentado en un banco y tenía una paloma en su rodilla izquierda; a medida que me acercaba, tuve la impresión de que hablaba con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté cerca de los dos y, no cabía duda, en un tono lento, mesurado, no muy alto, el hombre se dirigía al ave y, esto era aún más raro, la paloma parecía entender lo que oía..., movía la cabeza, de vez en cuando, con esos movimientos rápidos, como tics nerviosos, que todos conocemo, sólo que, en este caso, parecían signos de atención a lo que escuchaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno no es muy cotilla, pero sentí la misma curiosidad que cualquiera hubiera tenido en mi lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te he contado lo de mi último e inolvidable amor frustrado?- preguntó el anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La paloma negó con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fue muy hermoso. La conocí cuando yo estaba convencido de que el amor verdadero era una utopía; había tenido muchos desengaños y pensaba que las personas no eran capaces de querer a nadie más que a sí mismas; que lo que llaman amor era sólo cariño derivado del trato, de la cercanía, de lo cotidiano; y que, por desgracia, los llamados lazos indisolubles estaban amarrados con hilos de seda, pocos, incapaces de aguantar nada y si lo hacían, era por inercia o cobardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre paró unos segundos para tomar aire, su voz seguía siendo casi un susurro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero la encontré a ella, o ella me encontró a mí, y todas mis ideas se vinieron abajo. Era absolutamente encantadora, no podíamos estar el uno sin el otro ni siquiera unos minutos. Teníamos personalidades completamente distintas, pero se&lt;br /&gt;complementaban ambas. En el tiempo que estuvimos juntos, por raro que parezca, nunca discutimos, nunca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La paloma, con un corto aleteo, se posó en el hombro del hombre. Arrimó un ala a su mejilla y acarició, suavemente, la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hablábamos de todo..., literatura, pintura, música... Yo aprendí de ella y ella de mí. Nuestras conversaciones podían durar horas y horas. Y, respecto al sexo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, el hombre, con un movimiento brusco de la cabeza, miró a la paloma, como si hubiera notado por primera vez que estaba en su hombro. Con una mano la sujetó el cuerpo y con la otra, retorció las plumas blancas de su pescuezo..., y el propio pescuezo de paso. La tiró, muerta, hacia atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mierda de bicho, son como ratas con alas... Aparecen en cualquier sitio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí no me importaba mucho la paloma, tampoco me gustan, pero no quería quedarme sin saber el final de la narración del anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté en su banco:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdone, le he estado oyendo. ¿Podría acabar su historia? ¿Por qué hablaba en pasado de su amor?... ¿Ella murió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió su cara hacia mí; vi unos ojos húmedos, cansados...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me dejó por el dueño de una tienda de ultramarinos; no era muy listo, pero tenía menos años que yo y el porvenir resuelto... Los poetas nunca hemos sido buenos partidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿La volvió a ver?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, una vez. Se había separado tras un año de matrimonio... Fue un encuentro breve, ya no teníamos nada que decirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanté. El anciano, como si al cambiar yo de postura fuera la primera vez que me veía, me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Le he contado a usted lo de mi último e inolvidable amor frustrado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí –contesté- además llevo prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y... ¿no habrá visto por aquí a una paloma que habla todas las mañanas conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que la tiene usted ahí, detrás del banco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví la cabeza tras alejarme unos pasos. Había recogido a la paloma muerta, la puso sobre su rodilla izquierda y empezó a hablar:&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Te he contado...?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-5643017488870822892?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/5643017488870822892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=5643017488870822892' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5643017488870822892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5643017488870822892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/te-he-contado-cuento-de-lus.html' title='¿Te he contado ...? Cuento de Luís A.'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9hBgrHG_FI/AAAAAAAAADs/HNcvLWCGZmU/s72-c/duiven_310102.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-3467559498358147251</id><published>2008-03-12T13:42:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:25.581-08:00</updated><title type='text'>Su casa: cuento de Fernando</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9hAQrHG_EI/AAAAAAAAADk/Jg5xjpd5u3I/s1600-h/krijt.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176958426857012290" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9hAQrHG_EI/AAAAAAAAADk/Jg5xjpd5u3I/s320/krijt.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Llevo varios días abandonada. Nadie ha pasado a saludarme. El tacto de las manos humanas se me va a olvidar. Estoy cansada de gastar todo mi tiempo tumbada, sin hacer nada, sin enseñar, sin escribir. Pese al ruido que se oye, estoy embargada por este marasmo diario. Miro, una y otra vez, el reloj de la pared. Los segundos caen como ladrillos. Lejos quedan aquellas horas en las que trazos suaves perfilando círculos, rayando cuadrados o simplemente escribiendo palabras fugaces, daban sentido a mi vida. Todo, una vez usado, era escrupulosamente eliminado. Pero a mi no me importa. Es mi liturgia. Delete dice la chiquillería gritona. Odio los anglicismo. Pero últimamente los oigo por todos lados. ¡Mándame un sms!; anoche no hablamos por el messenger; he colgado a mi hermana en youtube.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los alumnos de sexto hay que ver lo que saben. ¡Han visto tanto mundo! Sin embargo, yo, que llevo toda la vida dedicada a la enseñanza, no he podido ver el Mundo que ellos ven; oír con lo que ellos se taladran sus púberes tímpanos o dejarme colorear el brazo, el pubis o uno de esos pechitos aún por desarrollar, con aguja y tinta. No; yo sólo a enseñar. Ser fuerte, duradera, indestructible. Siempre al pie del encerado para que todos me vean, me usen, y hasta me utilicen como arma arrojadiza. Y jamás me piden opinión. Soy una víctima de este sistema de democratización por abajo. Soy un despojo inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora que lo pienso: ¿por qué no decirlo en voz alta y clara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las once. Sonó la campana. Los alumnos de sexto salieron en orden. Tres hombres, en fila, simulando un mini ejército de ocupación y vestidos con monos azules metálicos, cruzaron la clase en perfecta sinfonía. Los politonos de los últimos alumnos en salir, dejaban en el ambiente un cruce de notas que formaban la banda sonora de aquella hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Una, dos y tres! El trío, al unísono, descolgó la pizarra. Así, la única tiza blanca, de yeso, vieja, roma, caía al suelo. El más alto se la guardó en su bolsillo. Otros dos hombres anónimos entraron. Llevaban en su manos un rollo de papel blanco satinado, brillante. Es el couché de la nueva enseñanza. Y en sus manos un buen puñado de rotuladores de colores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, en aquella oscuridad, sentía que algo pasaba. A escasos segundos de hacerse la oscuridad total, vió una ráfaga de luz ante sus ojos que la cegaba, mientras un vendaval envolvía todo su cuerpo. Y una humedad fría y extravagante comenzaba a recorrer su desgastada estructura nívea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su tumba, un charco a la salida del colegio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para siempre, aquella mancha blanca duraría for ever en la entrada de la que fue, durante toda una vida, su casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-3467559498358147251?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/3467559498358147251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=3467559498358147251' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3467559498358147251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3467559498358147251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/su-casa-cuento-de-fernando.html' title='Su casa: cuento de Fernando'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9hAQrHG_EI/AAAAAAAAADk/Jg5xjpd5u3I/s72-c/krijt.gif' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-4991674552959655165</id><published>2008-03-11T14:36:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:25.775-08:00</updated><title type='text'>Pancho, el incomprendido: Cuento de Cati Cobas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9b7k7HG_BI/AAAAAAAAADM/BxNeFpbuEHg/s1600-h/cati.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176601433470336018" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9b7k7HG_BI/AAAAAAAAADM/BxNeFpbuEHg/s320/cati.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta es la historia de dos barrios muy muy viejos y de Pancho, el incomprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Panchito estaba en el barrio de Las Latas desde siempre. Le parecía haber nacido con el adoquinado roto y los farolitos, que colgaban de los cables enredados bajo el cielo azul. Haber sido creado a partir de la paja de los techos y el adobe de las paredes de los ranchos. Quizás por eso nadie lo miraba demasiado o, tal vez, el problema era otro. Porque Pancho tenía un problema. ¿Saben? Un serio problema de comunicación. Él creía que hablaba claro y limpio. Que cuando decía "nube" todos entendían esa cosa algodonosa que andaba por arriba y a veces tapaba el sol o se disfrazaba de ovejita. Pancho creía que si decía "flor", sus vecinos iban a crear en sus cabezas el color, el perfume y la alegría y si decía "viento", todos iban a pensar en el gallito del techo de Doña Chola, la dueña de la casa de la esquina. Ésa que llamaban "La de la Veleta".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad, la triste realidad, era distinta, pobre Pancho. Él decía "perfume" y a todos les olía a riachuelo podrido, "integridad" y se entendía "mezquindad", "delicia" y todos pensaban en la peor comida del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pancho estaba cansándose. Y pensando en mudarse a otro barrio porque para él, el problema lo tenían los habitantes de Las Latas. Él sabía muy bien lo que decía y lo que sentía y cuando decía "nube" era éso y no otra cosa… ¡Qué tanto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, cansado de que todos lo miraran de costado o desde arriba, fue a ver a Domitila, una negra gorda que vivía en las afueras de Las Latas y que tampoco era muy bien vista por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Decime, Domitila…¿Vos sabés qué pasa conmigo y la gente del pueblo? ¿Por qué no me entienden? ¿Por qué todo lo que diga los hace mirarme mal o como si fuera sapo de otro pozo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que sos sapo de otro pozo, Panchito. Vos no naciste en Las Latas sino en Las Prímulas, más allá de la vía del tren y de la ruta. Pero te trajeron acá tan chiquito que te pensás que éste es tu lugar desde toda la vida- dijo Domitila tratando de ser lo más dulce posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por eso nadie me entiende…?- respondió Pancho, con un gesto de tristeza apenas insinuado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por eso, m'hijo!- respondió la negra, tratando de acompañarlo en la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pancho fue a su casa y armó el atadito con las cuatro pilchas que tenía y comenzó a caminar despacito para el pueblo de donde nunca debió haber salido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Prímulas le pareció un lugar de ensueño, con sus techos de tejas, sus veredas limpias y sus faroles que brotaban prolijitos del terreno sin cable alguno que los conectara, por lo menos en apariencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Panchito se sentó en un banco de la plaza y la gente comenzó a rodearlo y a preguntarle cosas. Lo mejor fue cuando Pancho se dio cuenta de que él decía "nube" y todos entendían esa cosa algodonosa que andaba por arriba y a veces tapaba el sol o se disfrazaba de ovejita. Decía "flor" y sus vecinos creaban en sus cabezas el color, el perfume y la alegría y si decía "viento", todos pensaban en el gallito del techo de Doña Berta, la dueña de la casa de la esquina. Ésa que llamaban "La de la Veleta".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pancho respiró. Aunque había vivido en el lugar equivocado, ya nunca más sería incomprendido. Lo suyo era un problema de ubicuidad y se había solucionado definitivamente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue recién después de unos cuantos días que Pancho se encontró con Pepe. Se pusieron a conversar. Pero a Pancho, nada de lo que decía Pepe le gustaba. Sus oídos y su corazón escuchaban de Pepe solamente palabras desagradables. Fastidio, envidia, desazón, angustia…¿Qué pasaba? Pepe parecía un tipo de palabras sanas, sin embargo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, Pepe desapareció de Las Prímulas y dicen que dicen los que saben que lo vieron consultando a la gorda Domitila en las afueras de Las Latas.&lt;br /&gt;¿Alguien puede decirme si pudo averiguar qué se dijeron? Sería bueno que pudiera contarlo y que todos lo entendiéramos…¿Cierto? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-4991674552959655165?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/4991674552959655165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=4991674552959655165' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/4991674552959655165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/4991674552959655165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/pancho-el-incomprendido-cuento-de-cati.html' title='Pancho, el incomprendido: Cuento de Cati Cobas'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9b7k7HG_BI/AAAAAAAAADM/BxNeFpbuEHg/s72-c/cati.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-7998812871866277218</id><published>2008-03-11T14:15:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:25.903-08:00</updated><title type='text'>Nemesio Curioso: Cuento de Cati Cobas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9b3CLHG_AI/AAAAAAAAADE/pXIrFapbzzE/s1600-h/cati2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176596438423370754" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9b3CLHG_AI/AAAAAAAAADE/pXIrFapbzzE/s320/cati2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Basado en un texto del inolvidable Wimpi, autor uruguayo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nemesio Curioso había nacido con una intriga existencial que le abrasaba el seso. Haciendo honor a su apellido levantaba la cabeza del moisés, como atisbando al mundo o jugando a la tortuga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ese vicio de la curiosidad no se le pasó ni en el jardín de infantes ni en la escuela. En cuanto las maestras se descuidaban, ahí andaba Nemesio, destripando las muñecas de las nenas y metiéndole el dedo en las fosas nasales al gato de la portera. Su lema favorito era: "quiero saber qué tiene adentro".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flor de susto se pegaron todos en el secundario, cuando lo encontraron desmayado, el día que se rompió el frasco de formol que guardaba la yarará, en la Sala de Ciencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, curioso siguió siempre, pero había algo que lo mantenía en vilo: saber si la bombita de la luz de la heladera permanecía encendida o se apagaba cuando la puerta de la misma era cerrada. Nemesio se acercaba siempre a la puerta del refrigerador, objeto de su mayor curiosidad, pero la luz se mantenía encendida hasta que la goma tocaba el marco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nemesio Curioso estaba reventando con la intriga hasta que un día dijo: "tengo que averiguarlo sí o sí". Fue a ver a una contorsionista que le enseñó el arte de enroscarse, y en cuanto pudo tomar forma lo suficientemente chica, como para caber en un estante de heladera, se metió adentro y cerró la puerta. La bombita se apagaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nemesio sintió que había logrado su objetivo en plenitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así lo encontró la señora que iba a realizar la limpieza de la casa: enroscado y hecho un paquete de carne congelada, pero con la curiosidad absolutamente satisfecha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-7998812871866277218?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/7998812871866277218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=7998812871866277218' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/7998812871866277218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/7998812871866277218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/nemesio-curioso-cuento-de-cati-cobas.html' title='Nemesio Curioso: Cuento de Cati Cobas'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9b3CLHG_AI/AAAAAAAAADE/pXIrFapbzzE/s72-c/cati2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-6813320931402467392</id><published>2008-03-11T10:57:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:25.987-08:00</updated><title type='text'>Enjambre de besos: cuento de Manolo Cubero</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9bIErHG-_I/AAAAAAAAAC8/NODYFmiKSew/s1600-h/besos08.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176544804326538226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9bIErHG-_I/AAAAAAAAAC8/NODYFmiKSew/s320/besos08.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hola amiguitos, hoy os voy a contar una historia de Villa Alegre. Como vosotros sabéis, Villa Alegre es una de las aldeas más lindas de la comarca. Asentada entre un riachuelo de aguas cantarinas y un frondoso bosque de encinas, Paquito, el protagonista de nuestro relato de hoy, se sentía en ella el niño más feliz del mundo Sólo una cosa entristecía su vida cada año: Al terminar la recogida de la aceituna, su padre, se quedaba sin trabajo y tenía que viajar a otras tierras en busca del sustento diario para los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como cada año, Paquito debía asistir al colegio, así que él y su madre se quedaban en el pueblo junto a la abuelita. Mamá no podía evitar que por las noches, cuando acostaba al niño y depositaba en su rostro el último beso del día, sus ojos dejasen escapar una lagrimilla. Paquito observaba en silencio cómo su madre se limpiaba a escondidas su cara mientras abandonaba la habitación. ¿Por qué llorará mamá?, se preguntaba una y otra vez mientras esperaba que el sueño cerrase sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, el viento azotaba Villa Alegre con tanta fuerza que su infernal ruido impedía al niño conciliar el sueño. Apagados por el silbido del aire que se filtraba por las rendijas de la ventana, desde la cocina llegaron hasta él rumores de una conversación. Eran mamá y la abuelita. Ana, su madre, se quejaba de que, como cada primavera, ella se tenía que quedar sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hija, piensa que tu marido lo hace por la familia. Gracias a su trabajo, podemos vivir dignamente durante todo el año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo sé, mamá. Como sé que él también se siente solo allá lejos. Pero no puedo evitar pensar en él. Deseo tanto tenerlo junto a nosotros… El otro día, hablando por teléfono, noté que hablaba entre sollozos: él tampoco puede soportar vivir lejos tantos meses sin ver crecer a Paquito…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paquito sintió que un nudo se agarraba a su garganta cuando oyó estas palabras. Sin hacer ruido, se deslizó hasta la puerta de la cocina, se asomó muy despacito y pudo observar cómo la abuelita abrazaba a mamá mientras la besaba delicadamente. Entonces comprendió que mamá, como él, también necesitaba el cariño de papá. Claro, se dijo, es que los besos de papá son tan hermosos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, en el colegio, el maestro les leyó un poema de una poetisa llamada Gabriela Mistral. Paquito tomó papel y lápiz, dibujó una flor y se la mostró al maestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la flor del beso –le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te ha quedado muy bonita –le respondió éste.&lt;br /&gt;-¿Me presta usted el libro para copiar el poema que nos ha leído?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, hijo. Tómalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Paquito llegó a casa iba radiante de felicidad. Se colgó del cuello de su madre y distraídamente, como sin darle importancia, depositó en sus manos una cuartilla en la que, junto a la flor del beso, se podían leer unos versos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá, sin poder evitar una lagrimilla de felicidad, los leyó en voz alta mientras el niño regaba de besos su rostro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Madre, madre, tú me besas,&lt;br /&gt;pero yo te beso más,&lt;br /&gt;y el enjambre de mis besos&lt;br /&gt;no te deja ni mirar"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este fue el día más feliz de aquella primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-6813320931402467392?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/6813320931402467392/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=6813320931402467392' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/6813320931402467392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/6813320931402467392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/enjambre-de-besos-cuento-de-manolo.html' title='Enjambre de besos: cuento de Manolo Cubero'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9bIErHG-_I/AAAAAAAAAC8/NODYFmiKSew/s72-c/besos08.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-4728130482318542797</id><published>2008-03-10T15:12:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:26.171-08:00</updated><title type='text'>Clara y Maria: cuento de Pilar</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9Wz57HG--I/AAAAAAAAAC0/G6gI75-Bg30/s1600-h/Pili+y+Loretin.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176241154433678306" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9Wz57HG--I/AAAAAAAAAC0/G6gI75-Bg30/s320/Pili+y+Loretin.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Había una vez, no hace mucho tiempo, dos niñas – Clara y su prima María – que pasaban todos los años las vacaciones en casa de su abuela. Era una casa con jardín llena de rincones perdidos, emocionantes largos pasillos,  y sombras donde las niñas encontraban sus propias fantasías. En la casa vivía también una mujer de cierta edad – Antonia - que ayudaba a la abuela en las tareas del hogar, y cuidaba de las dos niñas en ocasiones que estas se quedaban solas cuando la abuela tenía que salir. Era una mujer de mal carácter, regañona y pendenciera. Controlaba constantemente los pasos de las niñas, a las que vigilaba con exageración. Cuando la abuela salía, la mujer las encerraba en uno de los dormitorios, con el pretexto que sus juegos le impedían hacer la limpieza de la casa con tranquilidad. Clara y María se habían quejado a la abuela. Esta les dijo que tenían que ser obedientes y consideradas, no estorbando en su trabajo a la mujer, pero – le advirtió a Antonia – déjelas salir al jardín. Usted las acompañará"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de esto cumplió la mujer. Cada día, cuando el coche que se llevaba a la abuela desaparecía al final del camino, Antonia llevaba las dos primas al dormitorio. Allí las dejaba cerrando la ventana y las puertas. No tenían posibilidad alguna de escapar, hasta que ella les abría la puerta con aire de no haber conseguido lo que había pretendido hacer. Oían el trajinar de su guardiana por toda la casa, el ruido de abrir armarios y cajones. Oían el correr de los muebles como si quisiera saber qué era lo que ocultaban detrás. Clara y María se pasaban el día juntas, echadas en la cama con un libro en las manos, demasiado asustadas para poder leer. Hasta sus muñecas parecían comprender con su silencio la situación.  Pronto se aburrían y lo único que les quedaba era estar atentas a los ruidos de la casa. Habían ya intentado escapar de la habitación, pero sólo habían conseguido irritar a Antonia, que les amenazó: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- si lo hacéis de nuevo – les dijo – ateneros a las consecuencias. Yo soy aquí la que puede hacer y deshacer mientras no esté vuestra abuela. Y ella no se va a enterar. Pueden ocurrir cosas muy desagradables. ¿O no recordais lo que le pasó a vuestro gato por ser tan entrometido?  ....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las niñas sintieron mucho miedo. Cascabel había sido un gato juguetón y cariñoso, que no contaba con la simpatía de aquella mujer. Era muy travieso, y se metía en la despensa al olor del queso, el jamón, y demás atrayentes olores. En más de una ocasión había hecho los honores a un plato recién terminado de preparar. Ya había sido castigado con golpes por la sirvienta, que le cogió un odio mortal, hasta que un día apareció envenenado en un rincón del jardín. ¡Qué tristeza para Clara y María, perder el único compañero con quien jugar! La conclusión de todos en la casa fue que había probado del veneno dejado para los ratones en el cobertizo, pero las niñas nunca creyeron esta historia. Desde entonces no se atrevieron a enfrentarse con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así iba pasando el verano entre tardes desnudas de risas y juegos donde no existía la luz, hasta aquella mañana en la que todo empezó a ir mal. La abuela tuvo que marcharse muy temprano, y Antonia andaba muy nerviosa y de mal humor. ¡Pobre María!, se le volcó un vaso de leche y eso fue suficiente para que fueran castigadas las dos a no desayunar. De un empujón las llevó a su cuarto, con la advertencia de que estuvieran quietas y calladas si no querían que les pasara algo muy malo. Cerró con llave y se marchó. Antonia parecía impaciente, tanto que olvidó cerrar la ventana como en otras ocasiones. Esto lo aprovecharon las niñas para intentar una escapada cuando empezaron a sentir crecer el hambre. Cogidas de la mano salieron al jardín y fueron rodeando la casa. Había luz en el cuarto de la abuela. Se acercaron con miedo y mucho cuidado. Desde allí descubrieron el secreto del comportamiento de Antonia: había encontrado la caja donde la abuela guardaba sus joyas y el dinero. Después todo sucedió muy deprisa. Como si lo presentiera, la abuela regresó en esos momentos. Hubo gritos, amenazas, llantos. Acudió la policía, y después de oír el relato de Clara y María, se llevó a Antonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya no teneis que temer, les dijo su abuela, mientras terminaban de cenar. He sido demasiado confiada con ella, pero no podeis negarme que es una excelente cocinera y que hemos de agradecerle el empeño que ha tenido en hacernos la cena para esta noche antes de marcharse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los ojos de las dos niñas se asomó el miedo. La imagen de su pobre gato envenedado hizo que empezaran a sentirse mal ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y colorín colorado este cuento aún no ha acabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-4728130482318542797?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/4728130482318542797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=4728130482318542797' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/4728130482318542797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/4728130482318542797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/clara-y-maria-cuento-de-pilar.html' title='Clara y Maria: cuento de Pilar'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9Wz57HG--I/AAAAAAAAAC0/G6gI75-Bg30/s72-c/Pili+y+Loretin.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-5245398888872366055</id><published>2008-03-09T16:13:00.000-07:00</published><updated>2008-12-13T01:51:26.474-08:00</updated><title type='text'>El camión de la basura: relato de Micaela</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9RvtrHG-9I/AAAAAAAAACs/WIGBeAB0E_Y/s1600-h/reja5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175884702212881362" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9RvtrHG-9I/AAAAAAAAACs/WIGBeAB0E_Y/s320/reja5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Está oscureciendo; yo debía estar recorriendo la calle Fuente Vieja en lugar de encontrarme aquí, abandonado y triste, sin más compañía que la de otros carcamales que como yo, esperan ser desguazados cualquier día. Me voy a presentar aunque sé que a nadie le importa quien soy ni a qué me he dedicado. Soy el camión que hasta el día de ayer recogía la basura de la calle Fuente Vieja. Sí, he hecho ese recorrido nocturno desde hace cinco años siempre conducido por Manuel y acompañado por Tomás y Claudio que eran los encargados de vaciar los contenedores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel es un hombre bajito de anchas espaldas porque, según ha contado él mismo, de joven hacía mucha natación; le he tomado un gran cariño, siempre se portó bien conmigo incluso en los momentos en que yo afanaba al subir la empinada cuesta. En cuanto a Tomás y Claudio, no me son simpáticos, se quejaban continuamente de mi lentitud y más de una vez les oí comentar a Manuel:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─A ver cuando solicitas un camión nuevo y te libras de este trasto. Yo he hecho grandes esfuerzos por cumplir con mi cometido pero al final me fallaban las fuerzas y solamente lograba moverme gracias al buen trato de Manuel. Sobre todo ayer que fue mi último día, me costó arrancar; no sé porqué me encontraba agarrotado y cansado, hacía frío y toda mi carrocería temblaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Vamos, amigo. No me digas que me vas a fallar el último día que estaremos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas palabras de Manuel me dieron la energía suficiente para renquear cuesta arriba y cumplir con el viaje de despedida. Si&lt;br /&gt;hubiera podido hablar le hubiera dicho lo mucho que le quiero y le habría expresado mi eterno agradecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Todavía tenemos que usar este cacharro ─gruñó Tomás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Si no nos deja por ahí tirados... ─remachó Claudio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Estad seguros que no nos dejará tirados. Se portará bien hasta el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Gracias Manuel por confiar en mí incluso cuando yo mismo dudaba de mis fuerzas". Me porté bien. Subí la cuesta haciendo las paradas de costumbre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa de Marta estaba cerrada porque han ido a casa de sus padres, su hermano está grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José, como todos los días, esperaba a que pasáramos fumando, en la ventana; siempre protesta porque le molesta el ruido que hacemos y no puede dormir. "A ver cuando cambiáis de cacharro y hacéis menos ruido", fue su frase de despedida. El contenedor de la esquina antes de la curva, estaba como de costumbre muy vacío, en esta zona vive gente humilde. Sin embargo el contenedor del recodo lleno hasta los topes; según comentan Tomás y Claudio es porque tiran muchos desperdicios de la huerta: naranjas podridas, hortalizas secas, ramas de podas. Arriba en lo alto está la casa grande, la última del recorrido; desde hace un año hay nuevos dueños y ya no hago el recorrido por la finca entre árboles y plantas bonitas. Era un delicioso paseo que suponía para mí como un premio después de la empinada ascensión. Al llegar a la casa vaciábamos el cubo y salíamos. Parece ser que a la actual señora no le agrada mi olor y han decidido cerrar la cancela de abajo; doy allí mismo la vuelta para comenzar el descenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, cuando llegué a la altura de esta finca y vi la cancela cerrada, me hubiera gustado pedirle a la señora que me dejara dar un último paseo por la carretera de la finca, subir hasta arriba entre naranjos y limoneros oliendo a azahar y allí pedirle disculpas por mi mal olor y decirle adiós. Sin embargo Manuel dio la vuelta y&lt;br /&gt;comenzamos a bajar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─¡Vamos trasto! ─gritó Claudio dando un tremendo golpe en la carrocería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Cuando lleguemos al vertedero te diremos "hasta nunca" ─apostilló Tomás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos rieron, no así Manuel que estaba serio y hasta me pareció que acariciaba el volante. Si no fuera por él les hubiera dejado tirados en lo alto de la cuesta; pero seguí hasta el vertedero haciendo un postrer esfuerzo que me costó quedar allí clavado sin poder moverme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llovía a cántaros y hacía frío. Tomás y Claudio se vistieron los impermeables y se alejaron corriendo. Manuel me acompañó un rato haciendo un recorrido visual por todo el interior de la cabina y hasta me pareció que tenía los ojos vidriosos. "Viejo amigo, me dijo, ya no puedes más". Dio dos palmadas en el volante y salió despacio cerrando con suavidad. "No te vayas todavía, por favor". No me oyó y se alejó con paso lento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imagino que ahora con el camión nuevo el recorrido será más rápido y no correrán el peligro de que se les quede en mitad de la cuesta. Hasta es posible que Manuel ya no se acuerde de mí al notar entre sus manos el nuevo volante y hasta la señora de la casa grande dejará subir por el camino de la finca al nuevo camión que olerá a limpio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua está cayéndome por toda la carrocería, siento mucho frío en la noche más negra de mi vida, quizás ya estoy muerto.&lt;br /&gt;No sé el tiempo que ha pasado pero creo que está alboreando. Noto la luminosidad del nuevo día, también lluvioso, y hago un esfuerzo por caminar, todo imposible. Alguien se acerca hacia mí. Son dos hombres. Uno es Manuel, mi gran amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Tienen que estar por aquí ─comenta a su compañero─, quizás en la guantera.&lt;br /&gt;─¿Me vas a llevar contigo? ─grito desesperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Aquí están ─dice sin oír mis súplicas mostrando unas gafas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Pues has tenido suerte porque si lo llegan a desguazar te quedas sin gafas ─comenta su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alejan bajo la lluvia, antes de doblar la esquena Manuel se vuelve:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Espera un momento- ─dice a su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega hasta mí. Saca su pañuelo y limpia las gotas de agua que resbalan a lo largo del parabrisas: "Yo también estoy emocionado, amigo" y se aleja para siempre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-5245398888872366055?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/5245398888872366055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=5245398888872366055' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5245398888872366055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/5245398888872366055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/el-camin-de-la-basura-relato-de-micaela.html' title='El camión de la basura: relato de Micaela'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9RvtrHG-9I/AAAAAAAAACs/WIGBeAB0E_Y/s72-c/reja5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-7780736323439353476</id><published>2008-03-07T16:13:00.001-08:00</published><updated>2008-12-13T01:51:26.691-08:00</updated><title type='text'>La caverna de las velas: cuento de Lola</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9HaUrHG-1I/AAAAAAAAABs/zL6RB_SaA-8/s1600-h/sirena.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175157495530191698" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9HaUrHG-1I/AAAAAAAAABs/zL6RB_SaA-8/s320/sirena.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pisss, pissss…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ulises, escucha…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me volteé, no había nadie a mí alrededor, y por supuesto yo no me llamaba Ulises…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto la vi, su cabeza parecía un espejismo entre las olas. Era una joven, con el pelo rojo de algas marinas, que me miraba sonriente desde el agua. Me atrajo, a que negarlo, me atrajo de unamanera extraña…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me llamabas a mí? , yo no soy Ulises, que conste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí que lo eres y yo soy Nereida, aunque no lo recuerdes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alucinas, chica, nunca he pisado estas playas, nunca he sido esa persona que mencionas, ni aún en sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nereida me miró con ojos sombríos, había una suave transparencia en sus palabras mientras me decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada periodo de años, muchos, te lo puedo asegurar, tengo permiso para salir a buscarte, necesito contarte un secreto, si es que quieres escucharlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué secreto?, -me intrigas, no puedo evitar que despiertes mi curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mañana a esta misma hora, ven a este lugar, y te llevaré a visitar "la caverna de las velas", allí sabrás toda la verdad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche no dormí, juro por el cosmos que no dormí, el pelo rojo de Nereida, sus palabras, la sinceridad de sus ojos de indescifrable color, me hicieron imposible poder descansar. Nuestra conversación había hecho mella en mi ánimo y necesitaba saber más…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me llamo Juan, no Ulises, y vivo en el corazón de Castilla (España), siempre me ha atraído el mar: ¡tiene tantos misterios ocultos en su seno!, pero… nunca pensé que en las costas de Zanzíbarme fuera a ocurrir algo tan insólito…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debe ser una turista loca, -pensé, tratando de olvidar el tema-&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Al día siguiente acudí a la cita, por curiosidad más que por otra cosa: el sol, anaranjado y hermoso, estaba a punto de sumergirse en el horizonte. Nereida, o cómo fuera que se llamase aquella desquiciada, estaba exactamente en el mismo lugar que el día anterior: era bella, a qué negarlo, pero el influjo que desprendían sus ojos fue lo que me hizo perder la razón…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Has venido, Ulises, gracias. Desnúdate y ven hacia mí, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me desnudé como un autómata y comencé a caminar hacia ella adentrándome las aguas. Me tomó de la mano: su tacto era frío pero cálido a la vez…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No temas y déjate llevar,- me susurró Nereida cerca de mi oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido dio un salto, y se sumergió en las aguas arrastrándome con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Esta loca quiere ahogarme, - pensé -, pero, para mi sorpresa, respiraba perfectamente bajo el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nereida no tenía cola de pez,- pensamiento que había atravesado mi mente-, era un mujer completa con un minúsculo bikini color arena; tiraba de mi mano, con una fuerza inusitada, a través de un paisaje bellísimo dentro de las profundidades marinas: anémonas con luz, y corales de raras y perfectas construcciones, nos rodeaban. Peces extraños de todos los tamaños y de colores imposibles nos rozaban la piel sin ninguna clase de temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sentí fascinado, he de reconocer que por mi mente pasaron mil conjeturas: ¡aquello no era real! Nos metimos por una estrecha abertura entre las rocas y ascendimos a la superficie hasta que nuestras cabezas emergieron del agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces la vi: "la caverna de las velas", y su magia atrapó todos mis sentidos. Casi tengo la certeza de que en ese momento me convertí, de repente, en Ulises. Era inmensa y estaba iluminada por cientos, mejor, miles de velas blancas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nereida me miró y sonrió: tenía una sonrisa tan cálida que dolía en el pecho. Con agilidad se subió a una roca plana que había frente a nosotros, y alargando sus manos me invitó a unirme a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ven, Ulises, déjate llevar, olvida todas las trabas y barreras del mundo exterior…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero yo estaba desnudo, sentía pudor, -si ya sé, un hombre sintiendo pudor…-, y además estaba muy confuso. En la caverna había media docena de seres, -mitad hombre, mitad pez-, que nos observaban en el más completo de los mutismos. Uno de ellos se adelantó y me ofreció un lienzo blanco. Lo miré con cara de agradecimiento, salí del agua y me lo puse alrededor de la cintura. Me instalé en la roca junto a Nereida y ella me aclaró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son seres del intra-mundo, no los temas, son extraordinariamente sensibles y muy inteligentes, pero no tienen cuerdas vocales para emitir sonidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios de ellos depositaron ante nosotros bandejas de nácar repletas de flores y frutas que yo no había visto jamás; también un recipiente que parecía una burbuja grande y que estaba lleno de un líquido color azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la bebida del conocimiento, Ulises,-me explicó Nereida-, mientras ponía entre mis manos una especia de cuenco hecho de coral rosado. Estaba extrañamente sereno, ya no me importaba nada. Los hombres-pez empezaron a soplar unos instrumentos que me recordaron a las flautas: era una melodía que se te introducía por la piel, la sentías subir y bajar como si estuvieras dentro de un tobogán. Nereida tomó su cuenco y se lo bebió, yo la imité…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cercanía de aquella mujer tan extraña, me incentivó entero: creía conocerla de siempre y a la vez no sabía nada de ella. Se acercó más a mí y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estamos en la parte mágica de tu mundo, pero hay otros mundos, muchos más Ulises, tu siempre lo has sabido y has deseado encontrar la verdad. Esa verdad que se halla en los secretos de los abismos del mar; en las profundidades de la tierra; en las estaciones, en los sueños, en los volcanes, en las ramas de los árboles, en el viento…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nereida pegó su boca a mi oído y comenzó a hablarme en un idioma que yo no podía entender, pero que mi mente captaba a la perfección. Me lo contó todo, todo…, las piezas empezaron a encajar en mi cerebro. Perdí el sentido del tiempo y la percepción del lugar en que me hallaba; se nubló todo a mí alrededor, creo que me desmayé…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor, Señor, despierte, un poco más y se lo lleva la marea. Son las doce de la noche: ¿qué hace desnudo al borde del mar…? está enfermo, necesita ayuda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enfoqué mis ojos hacía la luna y hacia el nativo de piel caramelo. -¿Dónde estás, Nereida?, pensé…Entre mis manos tenía fuertemente aferrado una especie de cuenco de coral rosado, aún lo conservo, en su base descubrí grabados unos signos extraños: sé que pone Ulises…&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-7780736323439353476?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/7780736323439353476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=7780736323439353476' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/7780736323439353476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/7780736323439353476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/la-caverna-de-las-velas-cuento-de-lola.html' title='La caverna de las velas: cuento de Lola'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9HaUrHG-1I/AAAAAAAAABs/zL6RB_SaA-8/s72-c/sirena.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-3491586384277415469</id><published>2008-03-06T12:48:00.000-08:00</published><updated>2008-12-13T01:51:26.781-08:00</updated><title type='text'>Devora: relato de Atho</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9BY5WaIDlI/AAAAAAAAABk/8OXOlUOAdWI/s1600-h/brujo.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174733714139647570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9BY5WaIDlI/AAAAAAAAABk/8OXOlUOAdWI/s320/brujo.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;He tenido un extraño sueño. No sabía dónde estabas, a veces te llamaba, a veces me enfurecía; no sabía si regresar a ti. Me sentía demasiado solo. El caso es, que, te veía en París cuando huiste sin decir nada. La soledad la he hecho mía; no me importa volver o no; creo que ya no te quiero; mi novia es la soledad; no vengas ahora a mis sueños; no podría decirte lo que te quise; eres del pasado; todo es inútil; estoy muriendo sobre las huellas de nuestra pasión. Pasé días inolvidables, de intensa vida amorosa; hiciste sentirme importante; nuestra relación afectó muy profundamente a mi personalidad; no lo tenía previsto; después, en algún momento, todo fue nada; nada me importaba, y eso, eso me hizo darme cuenta que iba contra mi destino. No quiero añorarte; pienso, en lo que ahora podría decirte; ¿sabes?... ¿No supe quererte? ¿No hice esfuerzos? pero, siendo como fue, fue mejor. No sabré nunca si tú me quisiste; yo sí te quise.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Hasta nunca! Atrás quedan nuestras vidas, nuestro extraño amor; mi sensación íntima es, que así, es mejor para los dos; me habrías destruido; adiós para siempre... ¡hoy solo soy un vacío!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha quedado dormido sobre las hojas de su diario.&lt;br /&gt;. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Niebla de madera quemada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anda desorientado por la senda que le lleva hacia su destino. Rayos de sol iluminan un valle lleno de belleza primaveral. Allá en su interior, en el centro, una columna de humo impulsada por la brisa, se va depositando sobre el tejado de una cabaña. Es de madera y piedra cubierta de musgo. La majestuosa soledad de la casa, las prodigiosas piedras de sus muros, atraen misteriosa y amistosamente. Allí se dirige. Llama a la puerta con la palma de la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Voy! Enseguida te abro amigo Atho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sorpresa es mayúscula. Se pregunta: "¿Cómo sabe mi nombre la persona que habita en esta casa solitaria, en medio de este claro del bosque?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre de una edad indescifrable, de cabellera y barba blanca, sonriente, le tiende la mano y le invita a entrar.&lt;br /&gt;-Pasa, no temas, sé tu nombre desde hace mucho tiempo. También supe que, vendrías por estas fechas a este bosque sagrado. Soy el druida Aik; yo he provocado la niebla para encaminarte hasta aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sientan al lado de una mesa de roble, sobre el tablero hay una hogaza de pan moreno y frutos del bosque. Ramas de leña seca arden en el hogar, y antes de desaparecer, cuentan íntimos secretos al fuego que las consume. Un chisporroteo de brasas se precipita sobre el suelo a los acordes de una melodía invisible, mágica y alegre. Un gato, al lado, hunde la cabeza entre sus partas delanteras y sigue con ojos medio entornados, todos y cada uno de los movimientos de los dos hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debes saber, amigo, que nosotros los druidas, por designio de nuestras divinidades, somos preceptores de los jóvenes llamados a grandes empresas humanas. He sido elegido para darte un misterioso amuleto. Estarás obligado a emplearlo para cumplir tu objetivo existencial. Ankú, dios de la muerte, me entregó esta esmeralda, de la cual te valdrás para conseguir ese fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras le hacía entrega de la piedra verde azulada, siguió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llévala encima hasta que encuentres la persona que necesite de su magia. Esta piedra preciosa, es una de las siete que llevaba en su frente el bello Luzbel entes de ser precipitado en las tinieblas del Abismo. Sana a los enfermos mentales. Si es satisfactoria la acción que propongas, la persona sanará y estarás cerca de conocer tu destino. La piedra desaparecerá, e irá otra vez, a las manos de Ankú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que le pida explicaciones sobre el asunto, Aik, abre la puerta y se marcha sin ruido, como una burbuja que arrastra la brisa, como una barca que conduce el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las sendas del bosque que roturan el paisaje, se disipan al recibir una lluvia torrencial. Aik, envuelto en esa lluvia, convertido en unicornio, desaparece en la espesura. Y la cabaña también. Piensa: "Debo huir una vez más, doblar el horizonte de los deseos y partir"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atho, entra en Barbastro, tras ser reconquistada, acompañando al rey Pedro I y a su hijo, el infante Pedro, casado con Sol, hija del Cid; al futuro rey sucesor, Alfonso; a los ricos hombres de las familias Aznárez, Garúz, Panzano, Dat, Sánchez y otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;br /&gt;Abracé el judaísmo en Bizancio, bajo la dinastía Isaúrica; me amputaron la memoria religiosa y la ataron a los sueños que nunca se recuerdan. Cien años antes, siendo cristiano, luché contra los árabes; Heraclio nos pagaba muy bien, con la moneda de oro de Bizancio, muy apreciada dentro y fuera del Imperio. Conseguimos rescatar la Vera Cruz; acorralamos a los persas, perseguimos a los búlgaros y sometimos a los eslavos; devolvimos la Cruz a Jerusalén. Corría el año 630. Ahora lucho al lado de mi señor el infante Pedro, como caballero de honor de su esposa Sol, la hija del Campeador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Devora, miembro de una rica familia judía conversa de la ciudad del Vero, establecida desde la capitulación de Jerusalén tras la ocupación árabe, está embelesada oyendo al caballero que ha entrado triunfante en su querida ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Atho, mi alma, mi mente, mi destino, mi voluntad, mis deseos ardientes se transforman, se acrecientan cuando estoy a tu lado; como el viento cuando acaricia los árboles de la orilla del río, de mi corazón surge una melodía distinta; cuando se reflejan los rayos del sol y de la luna en tus ojos, me producen la curación de ésta enfermedad que me consume; esta pasión carnal que me destroza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personas ciegas de pasión, trémulas de sexo, excitadas por el pensamiento obsceno, violentas de carne, no pueden amar con verdadera libertad, decisión y valentía. Sin brújula, camina por el desierto de su vida, lleno de amores inútiles, amores condenados a muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A orillas del río Vero que riega la fértil huerta de Barbastro, Atho y Devora, descansan; sus miradas se elevan hacia la parte alta de la ciudad, donde una peña gigantesca domina toda la vega y la muralla que circunda las viviendas. Dentro de su recinto el trajín es grande, el ejército aragonés y catalán, tras largo asedio ha tomado la plaza a la morisca. La mayor parte de los asediados habían perecido y los supervivientes fueron enviados a moros de Fraga y Lérida, de acuerdo con las condiciones del rey Pedro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es primavera, y la ciudad, ofrece un aspecto tranquilo, la población se recupera de los estragos de la batalla. Los judíos han ocupado sus puestos en el mercado y la actividad comercial es grande.&lt;br /&gt;Atho y Devora han ido en procesión a la iglesia del Santo Sepulcro, situada junto al peñón del Entremuro; es día de la Santa Cruz de Mayo; olor a tomillo y tierra mojada; sombras de avellanos aterciopelan las laderas del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Háblame de ti! Quiero saber de otros mundos. Mientras esto dice Devora, inclina su cabeza de melena negra cuervo, sobre el ancho hombro de Atho; entorna los párpados dispuesta a soñar con los relatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, vivimos en llanuras sin fin, guiados por las estrellas, tratamos de encontrar senderos que nos conduzcan a la felicidad; escuchamos del viento y del silencio, las palabras que nos hunden en la verdad; somos Cazadores de Sueños. Hace muchos siglos, llegó el Viento que no tiene edad; robó las palabras de todos los seres del Universo y las enterró bajo el Tiempo, donde duermen para siempre los amores que nunca empezaron; nadie hablaba de amor; eran vulgares, descuidados y perecederos; aparecieron silencios distintos de la muerte; solo quedaron vivos los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y...?&lt;br /&gt;-Otro día seguiré, vamos, te acompaño a casa, las sombras de los olivos se esconden bajo la tierra y es hora de regresar, debo presentarme a mi señor el Infante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando entraron por la puerta de Hierro, en la lejanía, entre el cielo derramado y el río de cristal, un inmenso terciopelo vegetal resplandecía sin cesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus pensamientos quieren dibujar el cuerpo de Devora. Su caminar perpetuo hacia el Gran Secreto de su Destino, no debe interrumpirse, no debe escuchar la llamada de esta pasión, no debe perderse en la contemplación del amor de esa mujer. Ella lleva consigo una pasión de sexo duro y puro. Él perdería su juventud en las noches de amores prohibidos. Luego, desengaños largos, amarillos y rotos. Ella sabe amar bien, ama mal solo a quien no sabe amar con tórrida pasión. Piensa: "Mañana le haré entrega de la esmeralda; su enfermedad de sexo, es mental; la piedra mágica le hará recobrar el equilibrio entre el amor puro y el sexo. Si como espero sucede, podré seguir mi camino".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde forma siluetas de montaña bajo el sol que mueve nubes y hace brillar los trigos en ondas verdes, levantando olores a la tierra húmeda; los trinos de los pájaros hacen brotan colores brillantes a los líquenes y a la piel de las salamandras, suavidades de musgo. El sol empuja al atardecer; mitad sonido de lluvia, mitas rayo, es la voz de la arboleda que protege el río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esclavo de su destino, Atho guarda el amor desesperado fuera del tiempo, colgado de la tristeza del principio sin final. En la plaza del mercado está esperando Devora en la puerta de la tienda de su padre; es la hora de cerrar. Ve a Atho y corre alegre a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas tarde amor-, Le da un abrazo y un beso prolongado en la boca,. qué alegría, vamos a pasear por el camino de Santa Fe y me seguirás contando lo que ayer quedó sin concluir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogidos de la mano inician el paseo hacia las huertas, cruzándose con los campesinos, que llevan sus hortalizas con destino al mercado de la mañana siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Querida Devora: Amar es alterar lo Eterno, llenar de alegría el abismo de la indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De eso no sé nada. Solo sé, Atho, que te quiero como nunca pensé podría querer a nadie. Quiero que tomes posesión de mi cuerpo, quiero que tu cuerpo sea mío. Hagamos el amor ahora mismo, aquí, en esta senda, tras este cañaveral; no digas, no; te deseo tanto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Devora, en un país hubo una mujer joven y hermosa como tú. Ardiente, sin trabas morales, solo quería el amor de la carne, aquella hermosura dejó sus más ardientes pasiones en las refriegas eróticas y sexuales más retorcidas, sin sentir tras cada encuentro, libertad en su vida amorosa. Aquello, que al principio le pareció bello, cubrió su cuerpo de miseria. No pudo levantar el vuelo y se alejó arrastrándose por la vida como una culebra. Un día cuando despertó y abrió sus párpados, aquellos ojos verdes, no vieron el amanecer; estaba ciega; los dioses la castigaron por no haber envuelto el amor del cuerpo con el hechizo del amor misterioso del alma pura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé que hablas. Pero... ¿porqué no me quieres complacer?, ¿no te resulto atractiva?, ¿no te gustan mis pechos?, ¿tampoco mis caderas, ni mis piernas duras como la peña?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando el sexo duro y sórdido pone los pies en las personas, la bestialidad se apodera de todo el territorio del alma. El sexo tapa problemas de la mente y produce otros; el sexo sin amor, espejo mal pulido, nos devuelve la imagen deformada de la realidad amorosa, si no existe una paralela vitalidad espiritual pura.&lt;br /&gt;-Devora, te voy a hacer entrega de una piedra esmeralda. Aprisionada entre tus manos sobre tu pecho, obrará un milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atho se aleja de Devora como las hojas muertas cuando caen de sus ramas. La última ráfaga del viento lo confunde con la lejanía. Unos músicos callejeros cantan y la brisa salta del campo a las calles de la ciudad. Devora harta de verlo todo solo, roto, regresa destrozada y cae en la cama. Mientras la tristeza vuela sobre el alma por la marcha de Atho, en su regazo, aprisionada la esmeralda extraña y hermosa. La piedra preciosa, al calor de sus pechos, dibuja un arco iris y desaparece entre estrellas de colores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atho sigue dormido sobre las hojas de su diario.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-3491586384277415469?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/3491586384277415469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=3491586384277415469' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3491586384277415469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3491586384277415469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/devora-relato-de-atho.html' title='Devora: relato de Atho'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9BY5WaIDlI/AAAAAAAAABk/8OXOlUOAdWI/s72-c/brujo.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-1270129461813468868</id><published>2008-03-06T01:30:00.000-08:00</published><updated>2008-12-13T01:51:26.929-08:00</updated><title type='text'>Cuentos: poema-cuento de Luci</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R8-59maIDjI/AAAAAAAAABU/_ut9VYmxmyQ/s1600-h/zapatito.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174558964805275186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R8-59maIDjI/AAAAAAAAABU/_ut9VYmxmyQ/s320/zapatito.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;La zapatilla de cristal&lt;br /&gt;se rompió en mil pedazos,&lt;br /&gt;y el príncipe está condenado&lt;br /&gt;a recogerlos eternamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por qué el amor es siempre olvido,&lt;br /&gt;como el dolor al que vuelvo&lt;br /&gt;con la misma pertinaz cadencia&lt;br /&gt;que la ola hasta la orilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caperucita abrazó al lobo&lt;br /&gt;y el hacha del leñador&lt;br /&gt;cortó sus cabezas al unísono,&lt;br /&gt;tiñendo de rojo piel y capa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por qué preciso amarte tanto,&lt;br /&gt;como la vida que desvivo&lt;br /&gt;mientras te sueño sólo mío&lt;br /&gt;y permaneces conmigo ausente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-1270129461813468868?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/1270129461813468868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=1270129461813468868' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/1270129461813468868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/1270129461813468868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/cuentos-poema-cuento-de-luci.html' title='Cuentos: poema-cuento de Luci'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R8-59maIDjI/AAAAAAAAABU/_ut9VYmxmyQ/s72-c/zapatito.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-4701666199867520597</id><published>2008-03-06T01:23:00.000-08:00</published><updated>2008-12-13T01:51:27.273-08:00</updated><title type='text'>El país de las hadas: cuento de Pilar</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R8-4VmaIDiI/AAAAAAAAABM/W76MxCGIw0g/s1600-h/tinkelbe-2.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174557178098880034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R8-4VmaIDiI/AAAAAAAAABM/W76MxCGIw0g/s320/tinkelbe-2.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para todos los que creen en los cuentos, que de ellos es la ilusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los cuentos de hadas el Tiempo es caprichoso, a veces tiene prisa, otras se demora, gira en círculos invertidos, y hasta hace dormir años a príncipes y princesas que tienen como madrinas a las&lt;br /&gt;hadas. Quise ser una de ellas: oro en el cabello y faldas largas de transparente muselina. En las manos una varita mágica que no fuera motivo de problemáticas ausencias, hechizos torpes y conjuros. Quise tener mi propio bosque, y en el bosque un lago donde se bañaran hadas y duendecillos malhumorados, algún que otro gnomo, y sueños que tuvieran sed. También me hubiera gustado tener una casita de caramelo y chocolate, setas habitadas, y magos que cumplieran todos mis deseos en las noches víspera de luna llena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise tener un bosque y a cambio de esto tuve un jardín con árboles como gigantes, hojas amontonadas, flores, y multitud de rincones secretos – mi Isla encantada- que nada tenía que ver con el mundo de los mayores. Allí, entre las claroscuras sombras en tardes calurosas y en las brisas de las noches de verano, comprendí que la verdadera magia es ver más allá de las imágenes escritas en los cuentos, y fue el Cantor de Vientos quien me llevó a ese reino cercado, quien con su rumor persuasivo me hizo apreciar los sonidos, escuchar el murmullo de un tiempo que no terminaba de pasar. Acurrucada en mi rincón favorito protagonicé historias fantásticas e interesantes encuentros: observé a cisnes desnudos bailando a la luz de la luna, conocí a Tomás el Versificador, fuí testigo de como Orfeo liberaba a su esposa, me enteré de cómo Morgan - la más famosa de todas las hadas - se llevó con ella a Arturo el Rey.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me sentí viajar en un tiempo trémulo de incertidumbres, en un espacio más allá de los Confines y que ha quedado ya invisible en la historia para siempre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No, no tengo un bosque, pero sí tengo un jardín con tulipanes, iris, jacintos, y sombras donde juega con frecuencia el Viento, y en el que duerme mi mal criado gato – dueño y señor de todo el territorio - que lo único que espera es cazar ratones, y de eso también suele haber mucho en mi jardín.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-4701666199867520597?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/4701666199867520597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=4701666199867520597' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/4701666199867520597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/4701666199867520597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/el-pas-de-las-hadas-cuento-de-pilar.html' title='El país de las hadas: cuento de Pilar'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R8-4VmaIDiI/AAAAAAAAABM/W76MxCGIw0g/s72-c/tinkelbe-2.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-6176745155281075496</id><published>2008-03-06T00:49:00.001-08:00</published><updated>2008-12-13T01:51:27.442-08:00</updated><title type='text'>Y yo parada: poema-cuento de Socorro</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R8-wPmaIDfI/AAAAAAAAAA0/YP5w4gPjxpY/s1600-h/sorolla.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174548278926642674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R8-wPmaIDfI/AAAAAAAAAA0/YP5w4gPjxpY/s320/sorolla.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Y YO PARADA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo se mueve:&lt;br /&gt;la distancia, el amor, las gaviotas&lt;br /&gt;el Mar que vaivenea disgustado&lt;br /&gt;con una desazón de escamas húmedas&lt;br /&gt;con un ir y venir de turbaciones&lt;br /&gt;derramadas –espuma- sobre el hueco&lt;br /&gt;que algún pie fantasmal dejó en la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo se mueve:&lt;br /&gt;el deseo, lo azul, las golondrinas&lt;br /&gt;que han vuelto del oscuro becqueriano&lt;br /&gt;hasta el balcón sin rejas de mis ojos&lt;br /&gt;por los que se descuelgan las miradas&lt;br /&gt;lo mismo que ladrones al acecho&lt;br /&gt;dispuestos al asalto. Y a la huida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo se mueve:&lt;br /&gt;aquel recuerdo incierto –primavera-&lt;br /&gt;que parecía dormido para siempre&lt;br /&gt;o mudo cual fracaso de un jurista,&lt;br /&gt;acostumbrado al ruido de sí mismo.&lt;br /&gt;Como aquella sospecha del encuentro&lt;br /&gt;batiendo en los trapiches del latido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es posible que vuelva el hombre aquel&lt;br /&gt;porque todo se mueve en lontananza-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo se mueve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Veo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo parada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si acaso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-6176745155281075496?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/6176745155281075496/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=6176745155281075496' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/6176745155281075496'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/6176745155281075496'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/y-yo-parada-poema-cuento-de-socorro_06.html' title='Y yo parada: poema-cuento de Socorro'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R8-wPmaIDfI/AAAAAAAAAA0/YP5w4gPjxpY/s72-c/sorolla.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-8197907601269375747</id><published>2008-03-05T14:14:00.000-08:00</published><updated>2008-12-13T01:51:27.573-08:00</updated><title type='text'>Sira: relato de Rosa</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9BSBmaIDkI/AAAAAAAAABc/ShGVkhcqWaM/s1600-h/perro2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174726159292173890" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9BSBmaIDkI/AAAAAAAAABc/ShGVkhcqWaM/s320/perro2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se llamaba Sira, era una perra Doberman de porte fino, elegante. Presumía de físico paseándose por el patio de cemento y meneaba el rabo corto como si en realidad fuera el apéndice de un Teckel o un Pointier.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El pelaje de su lomo era de un color semejante a tierra negra, pero brillaba al sol veraniego como un azabache revolcado en polvo de estrellas. No tenía ni un gramo de grasa y cuando se tumbaba en el suelo estiraba sus patas delanteras, elevando de tal manera su cuello, que a mí siempre me recordaba al dios egipcio Anubis con aquella magnanimidad en su perfil. Ella procuraba que nunca pasara desapercibido ese movimiento, recreándose en el acto, perezosa y coqueta. Era su momento cumbre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sus pequeños ojos negros nunca miraban de frente, y siempre había que llamarla dos o tres veces para que se dignara volver la cabeza. Era hermosa y ella lo sabía. Sólo ladraba de noche, evitando así que, tal vez, sus roncos y alterados ladridos no rompieran su imagen de dama perruna. No tenía tendencia al juego como sus hermanos, pero tampoco evitaba la compañía de los niños y los toleraba paciente, hasta que cansada de ellos y su griterío infantil, se dirigía lenta hacia la parte ocupada por los adultos, iniciando su rito de diosa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El día que se quebró su estatus de adorado animal, estaba yo, después de un baño y su cepillado diario, acariciándole la parte de la cara y el cuello donde los perros, según me contó mi primo Justo, más aprecian al tacto. Parecía que Sira, disfrutara de ese instante de veneración, cuando el pequeño Tito, de 5 años, se acercó para reclamar su atención con la inconsciencia de su corta edad, pero equivocó el modo... Creo que todo lo habría consentido Sira, menos que le estropearan su figura y pelaje, tras el acicalado diario, clavándole las sucias manos en el lomo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Supongo que en ese momento, sintió que todo aquel polvo de estrellas de su pelo se deshacía entre las manos del niño, y sin poder contener la rabia, se revolvió furiosa. Al comprobar que era el pequeño el culpable de semejante profanación, pareció que recordara algo sobre los niños porque, con un movimiento rápido, se lanzó sobre mí con una fuerza descomunal. Apenas tuve tiempo de apartar mi brazo izquierdo ya rasgado cuando sentí que en el muslo derecho me clavaba sus afilados dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchar su nombre en un grito que cortó el aire, la hizo pararse y mirarme. Parecía que de repente hubiera vuelto de otro lugar y no fuera ella, porque otra rabia más profunda y dolorosa se apoderó de sus ojos vidriosos, enseñando los dientes mientras reculaba alejándose de mí. Habría jurado que estaba a punto de llorar, y en mi propio delirio casi podía ver un ligero temblor en su mandíbula en una mezcla de emociones difíciles de determinar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo más triste aconteció al regresar a casa de la clínica de D. José, el médico, tras el restregón en las heridas con estropajo y jabón y la inyección posterior, pues la perra-dama había desaparecido. Desde entonces, siempre he pensado, recordando aquella última mirada, que Sira sólo defendió lo que más valoraba de sí misma y ellos no lo comprendieron, condenándola por aquella funesta circunstancia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El castigo para todos nosotros -y en especial para mí- fue la opacidad que se adueñó del patio todas las tardes restantes de aquel largo verano. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-8197907601269375747?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/8197907601269375747/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=8197907601269375747' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/8197907601269375747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/8197907601269375747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/sira-relato-de-rosa.html' title='Sira: relato de Rosa'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R9BSBmaIDkI/AAAAAAAAABc/ShGVkhcqWaM/s72-c/perro2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8548144518347637907.post-3130265576428920758</id><published>2008-03-05T13:50:00.000-08:00</published><updated>2008-12-13T01:51:27.780-08:00</updated><title type='text'>Exorcismo: relato de Carmen Amaralis</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R88WK2aIDbI/AAAAAAAAAAM/xjJ9g2zdsm4/s1600-h/308088o3xsntk6km.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174378872531586482" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R88WK2aIDbI/AAAAAAAAAAM/xjJ9g2zdsm4/s200/308088o3xsntk6km.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Trato de mirar y no me encuentro los ojos; en su lugar: dos cuencas de fuego y frío. Estoy ardiendo en llamas, muerta de espanto. Rayos y maldiciones me envuelven, y les oigo reír, gritar mi nombre, mofarse de las veces en que tuve buenas intenciones y fallé por sus culpas, ahora mías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mentiras se convierten en cadenas que me arrastran agarrándome el cabello largo, largo. No tengo fuerzas, pesa mucho mi cuerpo, enredado en el rencor y los prejuicios. Los gritos, cada vez más ensordecedores, se convierten en imágenes ponzoñosas. Las garras afiladas hacen surcos profundos, dejando ver las vísceras. El corazón está seco, cubierto de raíces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palpo este cuerpo en convulsiones y espasmos. Lo reconozco, es el mío. Estoy entre la cruz y el vientre de Luzbel. Hablo lenguas, de mi garganta salen alaridos roncos y en espirales se disuelven sobre el altar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento una presencia aunque no puedo ver, está ahí. Me cubre con inciensos y lucha por arrancar de mí los mil demonios que me atormentan. El olor a azufre me penetra hasta la garganta y un áspero ardor me nubla aún más el sentido. Lucho por besar la cruz. No puedo. Me arrastro poseída, trato de apartar las sombras, tocar a mi ángel. Me aferro a sus manos y en vano trato de incorporarme. Es entonces que recuerdo el momento de mi nacimiento. Me veo envuelta en la sangre materna, y en los ojos todo el azul del cielo se mezcla con el hedor de la noche. En mis oídos cantos gregorianos me elevan ante el trono majestuoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la luz lejana una voz diamantina se escucha cuando dice: estaba escrito, no naciste para amar. Es entonces cuando caigo muerta. Nunca se logró el exorcismo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8548144518347637907-3130265576428920758?l=iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/feeds/3130265576428920758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8548144518347637907&amp;postID=3130265576428920758' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3130265576428920758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8548144518347637907/posts/default/3130265576428920758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iceberg-cuentos-y-relatos.blogspot.com/2008/03/exorcismo-relato-de-carmen-amaralis.html' title='Exorcismo: relato de Carmen Amaralis'/><author><name>iceberg</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04211792023087133266</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79sUiGqUNZM/R88WK2aIDbI/AAAAAAAAAAM/xjJ9g2zdsm4/s72-c/308088o3xsntk6km.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
